Revista|27 ene 2009, 12:00 AM|POR Simón Guerrero

El Solenodon:

Un misterioso sobreviviente
El Solenodon no es un roedor, sino un mamífero insectívoro de finales del período  Cretáceo. Fuente Externa

Me cuenta un amigo que vio en un museo en Londres un animal que exhibían como uno de los mamíferos más raros del mundo, con sólo dos especies en el género (Solenodon cubanus y Solenodon paradoxus) las cuales se separaron hace 25 millones de años. Cuán grande fue su sorpresa cuando descubrió que ese extraño animal era su compatriota. El Solenodon paradoxus es endémico de nuestra isla, pero en Haití está casi extinto. No es cierto, como se ha repetido en estos días en la TV, que fue redescubierto en el 2008. En 1907 se redescubrió y desde entonces se sabe que vive en varias localidades del país. Hasta los sesenta no se creía en peligro, pero últimamente, debido a la destrucción de su ambiente y a la depredación de perros y gatos, está en la categoría "amenazado". Viven en áreas boscosas y arbustivas, pero han sido reportados cerca de cultivos agrícolas.

El pelaje del Solenodon es marrón rojizo. No tiene pelos en la cola, la nariz, las patas ni en la punta de las orejas. Sus patas delanteras son más fuertes que las traseras y tiene garras en las cuatro, que utiliza para cavar túneles bajo el humus y el suelo, los que le proporcionan refugio durante el día y donde busca su alimento. Varias generaciones usan los mismos túneles. Viven también en cuevas, grietas y trocos ahuecados. Su dieta básica son  invertebrados terrestres (Insectos, lombrices, escarabajos y caracoles) que encuentran bajo el suelo y en los troncos muertos, aunque observaciones hechas en cautiverio sugieren que puede ingerir también reptiles y aves pequeñas. 

Los adultos pesan cerca de dos libras (25 a 35 onzas). Tienen los ojos más pequeños entre los mamíferos, pero su sentido del tacto, su olfato y su oído son muy agudos. Su cabeza es muy larga con relación al cuerpo. La prosbócide o trompa, una modificación cartilaginosa de la nariz y el labio superior, es su rasgo más distintivo. Por eso en algunos lugares le llaman Jutía Hocico Largo. En el segundo incisivo inferior se encuentra el canal por el que fluye la saliva tóxica, producida por una glándula situada debajo de la lengua. Cuando se mueve fuera de sus túneles, lo hace de manera torpe y zigzagueante.

Su tasa de reproducción es muy baja: dos veces al año y casi siempre una sola cría. Esto se debe a que sólo tiene dos mamas, situadas (otra peculiaridad) en la parte posterior del vientre. La gestación dura unos 50 días. Los recién nacidos pesan entre 40 y 50 gramos y nacen con los ojos cerrados; aunque sus ojos son tan pequeños, que no se nota mucho la diferencia cuando los abren. Los padres los destetan a los 75 días, pero a veces permanecen con la madre hasta la próxima camada y se sospecha que ayudan a los padres con la nueva cría. Los adultos son solitarios y la única interacción social se da ente las hembras y las crías. Una rareza más de este singular animal: el pene y los genitales los lleva ocultos en una cavidad en el abdomen. O sea, que son tan recatados, que las "joyas de la familia" (como dicen los franceses), las guardan celosamente en una especie

de estuche. guerrero.

simon@gmail.com

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