8:30 de la mañana de un día soleado cualquiera. Casi ninguno de los turistas y vecinos del entorno de Juan Dolio saben que la sucursal del Banco Popular que visitan en esa zona de playa es un prototipo, en lo relativo al consumo y gestión responsable del uso de "energía verde".
José Hernández Caamaño, vicepresidente del Área de Ingeniería del banco, es quien dirige el proyecto, brazo importante del plan de responsabilidad social sostenible de la institución.
Su idea era crear una oficina autosustentable, en la que la energía fuera la solar. 36 kilos instalados en 156 paneles solares generan el 50% de la electricidad que consumen: "Este piloto lo comenzamos sin los aires acondicionados. Ahora viene la etapa de integrarlos al sistema para que toda la energía suministrada sea fotovoltaica".
La sucursal de Juan Dolio fue la escogida por sus condiciones climatológicas: se requiere de zonas de alta calidad y frecuencia de sol para asegurar la captura de energía y así alimentar las líneas eléctricas y a todos los procesos que demanden de ella: "Por eso se hacen estudios que miden la cantidad de sol que habrá en una coordenada específica durante todo un mes; de acuerdo a eso se determina si instalar o no el sistema".
Actualmente evalúan las sucursales en las que se pueda replicar la experiencia y en las que aplique el mapa eólico, es decir, en las que sean favorables el flujo y dirección de los vientos para aprovechar su energía. "A esto se suman los cambios en el diseño de luminarias: pasamos de un sistema fluorescente a uno LED, que es más económico y menos dañino, y ahora nos abocamos a la última generación: las luces Dip".
En la segunda etapa del plan se colocarán paneles solares en los parqueos para aumentar la generación eléctrica. Hasta ahora, la gran limitante es la baja acumulación de energía solar, que apenas alcanza las 24 horas, lo que obliga a depender de la electricidad de la distribuidora o de la planta.
Sistema de automatización
Como parte de esta gestión de consumo eficiente, el Banco Popular cuenta con un sistema de automatización que funciona bajo la plataforma de un software ubicado en el centro de monitoreo de la Torre Popular.
Opera con la integración de casi todo el parque de sucursales, en el que incluye el sistema de luces interiores y exteriores, alarmas, control de plantas y de temperatura.
"Casi 70% del parque de sucursales está incluido en este sistema. El mismo permite la programación automática del encendido y apagado de la entrada de energía eléctrica, lo que evita que se queden aires o luces prendidas, aportando cerca de un 20% de ahorro a la facturación; también mide la entrada y salida de combustible, facilita las auditorías eléctricas, con un margen de error de 3%, y ayuda a prevenir fallos y averías, lo que permite buscar mecanismos de solución a tiempo", dice Carlos de los Santos, gerente de Proyectos Especiales.
La institución bancaria tiene un sistema de gestión energética completo, con medidores eléctricos que trabajan en tiempo real en cada una de las sucursales.
Este proyecto funciona bajo el concepto de la autosuficiencia, dice De los Santos. "Lo que no se mide no se controla. No sabes hacia dónde vas, ni lo que gastas, y en un país como el nuestro, con el problema del petróleo y el costo de los combustibles, y donde la energía eléctrica está galopando a los niveles que sabemos, esto incide en el costo energético".
El sistema de automatización asegura un retorno del costo de inversión que en estos momentos está en 21%. Además, permite analizar situaciones por regiones, identificar interrupciones prolongadas y conocer las causas.
No se trata sólo de ahorrar, sino de unirse al proyecto de Producción más Limpia.
156 paneles generan el 50% de la electricidad que se consume.
El consumo eléctrico del 70% del parque de sucursales del banco se monitorea desde este centro.
A partir de la Cumbre de Río, República Dominicana forma parte los países que, por convenio, deben manejar planes y proyectos dirigidos a una Producción más Limpia, P+L. Para promover las acciones a favor se creó el Premio Regional de Producción más Limpia, del cual el país se apresta a crear las bases para su aplicación nacional.
Para ello, debe establecer políticas de consumo y producción, reconocer las acciones a favor del medioambiente que realizan las instituciones y entidades, identificar los sectores involucrados en estas acciones y hacerlas públicas.
Los elementos distintivos para evaluar el premio es que reduzca la contaminación, el consumo de agua y el consumo de energía.
El Banco Popular se acoge a la Ley 57-07, sobre Incentivos a las Energías Renovables y Regímenes Especiales, que rige la Comisión Nacional de Energía, a partir de la cual a toda inversión de capital que se realice para producir energía alternativa, el Estado Dominicano le reembolsa el 75% de la inversión en tres años, a través del Impuesto sobre la Renta.
Según Zacarías Navarro, viceministro de Medioambiente y Recursos Naturales, el país necesita identificar nuevos incentivos de mercado, económicos y fiscales y ponerlos a funcionar, como forma de promover el trabajo de las instituciones. También, se deben aprovechar las facilidades que ofrece el tratado de libre comercio DR-Cafta para favorecer una energía más limpia.
Destaca Navarro la necesidad de promover los fondos de garantías, que permitan crear una cartera de préstamos financieros a una tasa menor de la del mercado, en los que el fondo se convierte en garante de una persona o institución interesada en invertir en energía más limpia.
"Existen otras posibles acciones como es la de instalar capacidades que contribuyan a multiplicar la producción más limpia, como ocurre con el diplomado que auspicia la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID, y el Programa de Protección Ambiental que se ejecuta a través del INTEC".