Santo Domingo. Guillermo Hirschfeld es el director del programa para América Latina de Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES). Participó recientemente en el Seminario Internacional Nuevo Liderazgo para el Siglo XXI, organizado por el Centro de Análisis para Políticas Públicas (CAPP) que dirige Víctor -Ito- Bisonó y presentó en diferentes círculos: "América Latina, una agenda de libertad 2012", de la que es coordinador.
Este joven argentino, entusiasta de la política y empeñado en que los jóvenes latinoamericanos se contagien de su entusiasmo, dirige el programa para América Latina de la FAES, un "think tank" español con una clara vocación iberoamericana que queda plasmada en "América Latina Una agenda para la libertad 2012"
P. Sin rodeos: la FAES es un centro de pensamiento con ideas muy concretas.
Ese es un punto un punto importante. Desde el 2006 que se puso en marcha, es muy central, no neutral porque tiene unas ideas y unos principios claros,
P. Se la ha etiquetado como de "centro conservador".
Sí, en términos burocráticos. En algunos países de Latinoamérica está bastante estigmatizado el término liberal. En términos europeo es un pensamiento liberal-conservador, digamos todo aquello que no sea de izquierdas ni populista.
P. ¿Liberal en lo económico, conservador en lo ético, progresista en lo social?
Sí a grandes rasgos, pero en cada caso concreto habría que ver los matices. La idea de esta publicación era que fuera un documento elaborado con las aportaciones intelectuales y académicas de personas de esta orilla del Atlántico de partidos políticos, de universidades de redes de personas como diputados, intelectuales como Mario Vargas Llosa... una red de ideas.
P. ¿Cuál es el objetivo de esta "Agenda de libertad"?
Queríamos un documento que sirva de banderín de enganche para construir eso que vamos a ir llamando "la unión de los afines" que evite la fragmentación por personalismos y que en torno a ideas la gente se reúna, se agrupe y debata y generemos claves de prosperidad. Y no menos importante, que fuera un documento muy pro-positivo, si vale la palabra.
P. Que no se limite a la eterna denuncia...
Exactamente, es una propuesta destinada a la integración y a los principales problemas y oportunidades de la Región y a partir de ahí de ese análisis generar las propuestas. Se elaboró en el 2007 con 80 colaboradores y se ha actualizado en el 2012 con la participación de 1,400 colaboradores y más de 100 instituciones articuladas en torno a partidos políticos, think tanks o centros de pensamiento, universidades, personalidades.
P. ¿Qué acogida tiene ahora una propuesta de centro derecha sin complejos, en un entorno, digamos... "bolivariano"?
Hay un populismo casi agresivo, o agresivo directamente. Pero también gibiernos con una etiqueta de izquierda pero con un pragmatismo de la cosa macro económica que los hace parecerse mucho a nuestra narrativa política. Nosotros vimos con satisfacción que curiosamente desde el 2005 al 2010, a pesar de atravesar una crisis internacional fuerte, América Latina crece a un ritmo importante y ya en 10 años más de 90 millones de personas salieron de la pobreza y que en 20 años América Latina reducirá la pobreza en 20 puntos. Y eso se consigue no con ideas populistas sino con políticas sensatas.
P. Ahora América vuelve a acoger una emigración española. Diferente a las oleadas anteriores, pero emigración al fin y al cabo.
Considero que Iberoamérica es como una familia y como en toda familia puede haber peleas, discusiones, a veces a alguna le va mal, a veces a algunos le va mejor pero creo que hay características que son importantes: en primer lugar aprender por qué nos va mal cuando nos va mal y por qué nos va bien cuando nos va bien y aprender nuestras lecciones. América Latina atravesó más de 37 crisis financieras en tres décadas, o sea que algo tiene para decirle al mundo en este momento. Lo primero, primero es que no hay que creer en las fatalidades, las crisis no están en el ADN de ningún país, ni está el ser próspero ni está el pobre. Y segundo como toda una familia, juntarnos. La unión... ¡hay que conseguirla!
P. ¿Unidos en base a qué? Ni siquiera Mercosur funciona como se pensó...
Pero compartimos muchas cosas y hay un argumento elocuente: unidos tenemos un PIB más alto que el de China. Expertos franceses, ingleses que analizan la región no logran entenderla por la complejidad misma que tiene, pero nosotros nos reconocemos.
P. Aparte de que en cada país... hay más de un país.
Exactamente, pero pertenecemos al entramado de valores occidentales. Hay gran diversidad de culturas, pero al mismo tiempo no son ajenas a la democracia representativa, los derechos sociales... Es una zona del planeta en la que no solo compartimos una lengua, un idioma, una historia, un periodo histórico común, unos lazos comerciales, sino que tiene un poderío económico muy fuerte, muy importante.
P. Y joven.
Exacto somos 600 millones de personas con más de 100 millones con edades entre 18 y 25 años. Y a diferencia de otras partes del Planeta no hay conflictos bélicos.
P. Todo eso es el lado bueno, ¿no hay otro?
Esta no es la década de América Latina, para nosotros es la década de las oportunidades para América Latina. Si la dejamos pasar... no va a volver. Hay otros peligros para América Latina, más que peligros... son realidades nocivas: la violencia para empezar ¡no puede tener América Latina el 10% de la población del planeta y tener el 70% de los secuestros! Estamos hablando de la región más violenta del planeta, los índices de homicidios en algunas capitales como Caracas, que ha subido a más 140,000 homicidios, es un flagelo. Y está el narco y la violencia contra la mujer.
P. En Europa el estado de bienestar se tambalea, cuando aquí no lo hemos casi ni probado. ¿No es factible?
Si se llega a un límite orwelliano, en que el Estado es quien se ocupa de todo y quita incentivo a la generación de riquezas... hay ese riesgo en la sociedad de bienestar. Es factible pensar en un estado del bienestar en sociedades que sean musculosas, estados que están fuertes y no gordos, o sea que tengan la potestad de asumir competencias para garantizar el acceso a la justicia, la sanidad, a la educación, a la seguridad, pero que no asuma tareas ociosas. Para eso es necesario reinventar el concepto. Y sostenemos que no se deben quitar incentivos a los que generan riquezas para que pueda ser distribuida de forma equitativa. Es un gran desafío y un gran reto.
P. ¿Cuál es la urgencia, el tema prioritario para América Latina, según la FAES?
En América Latina lo urgente es el largo plazo
Este joven argentino, entusiasta de la política y empeñado en que los jóvenes latinoamericanos se contagien de su entusiasmo, dirige el programa para América Latina de la FAES, un "think tank" español con una clara vocación iberoamericana que queda plasmada en "América Latina Una agenda para la libertad 2012"
P. Sin rodeos: la FAES es un centro de pensamiento con ideas muy concretas.
Ese es un punto un punto importante. Desde el 2006 que se puso en marcha, es muy central, no neutral porque tiene unas ideas y unos principios claros,
P. Se la ha etiquetado como de "centro conservador".
Sí, en términos burocráticos. En algunos países de Latinoamérica está bastante estigmatizado el término liberal. En términos europeo es un pensamiento liberal-conservador, digamos todo aquello que no sea de izquierdas ni populista.
P. ¿Liberal en lo económico, conservador en lo ético, progresista en lo social?
Sí a grandes rasgos, pero en cada caso concreto habría que ver los matices. La idea de esta publicación era que fuera un documento elaborado con las aportaciones intelectuales y académicas de personas de esta orilla del Atlántico de partidos políticos, de universidades de redes de personas como diputados, intelectuales como Mario Vargas Llosa... una red de ideas.
P. ¿Cuál es el objetivo de esta "Agenda de libertad"?
Queríamos un documento que sirva de banderín de enganche para construir eso que vamos a ir llamando "la unión de los afines" que evite la fragmentación por personalismos y que en torno a ideas la gente se reúna, se agrupe y debata y generemos claves de prosperidad. Y no menos importante, que fuera un documento muy pro-positivo, si vale la palabra.
P. Que no se limite a la eterna denuncia...
Exactamente, es una propuesta destinada a la integración y a los principales problemas y oportunidades de la Región y a partir de ahí de ese análisis generar las propuestas. Se elaboró en el 2007 con 80 colaboradores y se ha actualizado en el 2012 con la participación de 1,400 colaboradores y más de 100 instituciones articuladas en torno a partidos políticos, think tanks o centros de pensamiento, universidades, personalidades.
P. ¿Qué acogida tiene ahora una propuesta de centro derecha sin complejos, en un entorno, digamos... "bolivariano"?
Hay un populismo casi agresivo, o agresivo directamente. Pero también gibiernos con una etiqueta de izquierda pero con un pragmatismo de la cosa macro económica que los hace parecerse mucho a nuestra narrativa política. Nosotros vimos con satisfacción que curiosamente desde el 2005 al 2010, a pesar de atravesar una crisis internacional fuerte, América Latina crece a un ritmo importante y ya en 10 años más de 90 millones de personas salieron de la pobreza y que en 20 años América Latina reducirá la pobreza en 20 puntos. Y eso se consigue no con ideas populistas sino con políticas sensatas.
P. Ahora América vuelve a acoger una emigración española. Diferente a las oleadas anteriores, pero emigración al fin y al cabo.
Considero que Iberoamérica es como una familia y como en toda familia puede haber peleas, discusiones, a veces a alguna le va mal, a veces a algunos le va mejor pero creo que hay características que son importantes: en primer lugar aprender por qué nos va mal cuando nos va mal y por qué nos va bien cuando nos va bien y aprender nuestras lecciones. América Latina atravesó más de 37 crisis financieras en tres décadas, o sea que algo tiene para decirle al mundo en este momento. Lo primero, primero es que no hay que creer en las fatalidades, las crisis no están en el ADN de ningún país, ni está el ser próspero ni está el pobre. Y segundo como toda una familia, juntarnos. La unión... ¡hay que conseguirla!
P. ¿Unidos en base a qué? Ni siquiera Mercosur funciona como se pensó...
Pero compartimos muchas cosas y hay un argumento elocuente: unidos tenemos un PIB más alto que el de China. Expertos franceses, ingleses que analizan la región no logran entenderla por la complejidad misma que tiene, pero nosotros nos reconocemos.
P. Aparte de que en cada país... hay más de un país.
Exactamente, pero pertenecemos al entramado de valores occidentales. Hay gran diversidad de culturas, pero al mismo tiempo no son ajenas a la democracia representativa, los derechos sociales... Es una zona del planeta en la que no solo compartimos una lengua, un idioma, una historia, un periodo histórico común, unos lazos comerciales, sino que tiene un poderío económico muy fuerte, muy importante.
P. Y joven.
Exacto somos 600 millones de personas con más de 100 millones con edades entre 18 y 25 años. Y a diferencia de otras partes del Planeta no hay conflictos bélicos.
P. Todo eso es el lado bueno, ¿no hay otro?
Esta no es la década de América Latina, para nosotros es la década de las oportunidades para América Latina. Si la dejamos pasar... no va a volver. Hay otros peligros para América Latina, más que peligros... son realidades nocivas: la violencia para empezar ¡no puede tener América Latina el 10% de la población del planeta y tener el 70% de los secuestros! Estamos hablando de la región más violenta del planeta, los índices de homicidios en algunas capitales como Caracas, que ha subido a más 140,000 homicidios, es un flagelo. Y está el narco y la violencia contra la mujer.
P. En Europa el estado de bienestar se tambalea, cuando aquí no lo hemos casi ni probado. ¿No es factible?
Si se llega a un límite orwelliano, en que el Estado es quien se ocupa de todo y quita incentivo a la generación de riquezas... hay ese riesgo en la sociedad de bienestar. Es factible pensar en un estado del bienestar en sociedades que sean musculosas, estados que están fuertes y no gordos, o sea que tengan la potestad de asumir competencias para garantizar el acceso a la justicia, la sanidad, a la educación, a la seguridad, pero que no asuma tareas ociosas. Para eso es necesario reinventar el concepto. Y sostenemos que no se deben quitar incentivos a los que generan riquezas para que pueda ser distribuida de forma equitativa. Es un gran desafío y un gran reto.
P. ¿Cuál es la urgencia, el tema prioritario para América Latina, según la FAES?
En América Latina lo urgente es el largo plazo