Noticias|02 ene 2013, 12:00 AM|6|POR Adonis Santiago Díaz

Invivienda enterró ayer a las víctimas de la gran tragedia

Familiares y amigos culpan a Fiscalía de la provincia SD
Los cuatro ataúdes fueron colocados uno al lado del otro.

Santo Domingo Este. Todavía ayer los familiares de Enmanuel Lami Román, el hombre que asesinó el domingo en Invivienda a tres mujeres, una menor de dos años y luego se suicidó, no habían reclamado su cadáver en el Instituto Nacional de Patología Forense.

Pero del otro lado de la ciudad, cientos de amigos y familiares entre lágrimas y quejas contra la Fiscalía de la provincia de Santo Domingo, acompañaron hasta su última morada a Yendy Rosanny Luciano Méndez, Vicky Talía Irrizary Méndez, Sarah María Méndez Castillo y Mía Camila Féliz Luciano, las víctimas de la furia de Lami Román.

Cuentan los vecinos y testigos que el pasado 26 de diciembre Vicky -con quien Lami Román tuvo una relación- acudió por ante el Departamento de Violencia de Género de la fiscalía y allí se querelló contra él, porque la golpeaba constantemente. Pero una vez colocada su queja, la fiscal de turno le entregó un papel para que la propia víctima lo llevara a la Policía.

El papel no era más que una orden de conducencia en contra de su verdugo que dice entre otras cosas dice: "Favor de conducir el 11 de enero por ante esta Fiscalía al señor Enmanuel Lami Román".

Los vecinos de la manzana 4712, donde vivían las mujeres y la niña, definen a Vicky como una madre ejemplar, dedicada a su familia e inseparable de su pequeña Mía Camila. Y como para que ni la muerte las separe, hija y madre fueron sepultadas en el mismo nicho, en el cementerio Cristo Salvador, y al lado de la hermana y de la madre de Vicky.

Con los ojos rojos e hinchados de tanto llorar, el padre de la malograda mujer culpó a la Fiscalía de la tragedia: "¿Cómo es posible que la fiscal le pusiera a ese animal, a esa bestia una cita para el once de enero? La Fiscalía es la culpable de esto, ellos ordenaron matar a mi familia", dijo don Francisco Sabino.

En la calle 31 de Los Mina donde reside parte de la familia de Lami Román, se negaron a referirse al caso e incluso tan pronto notaron la presencia de la prensa, cerraron sus puertas y, por más que los periodistas tocaron, no abrieron. El matador-suicida fue definido como un hombre sumamente violento que en agosto pasado fue arrestado por golpear a su primera compañera, con quien procreó un hijo.

"A las autoridades que paren esta matanza que llevan a cabo estos hombres violentos, estas bestias están acabando con nosotras", dijo Úrsula Varela, durante el sepelio.

Cuentan los vecinos que la madre de Vicky, doña Sarah - también asesinada- estaba contenta porque tenía planes de comprar el apartamento donde le sobrevino la muerte, en enero de este año. Los residentes en la manzana 4712 no celebraron la llegada del nuevo año y, en cambio se unieron en oración y se solidarizaron con la familia Méndez.

Enmanuel

A Enmanuel lo definieron como un hombre extremadamente celoso y violento, que en varias ocasiones había amenazado de muerte a su compañera sentimental Vicky Talía y a su familia. Varios vecinos del edificio 3, de la manzana 4712 también sufrieron la violencia de Enmanuel.

José Ramón cuenta que la noche del 24 de diciembre, Vicky decidió terminar su tormentosa relación con su verdugo y que esa noche el hombre se volvió más violento y amenazó con matarlos a todos.

Cumplió su promesa cuando el domingo llegó y, sin mediar palabra, inició su matanza. Comenzó por Vicky, a quien le dio dos disparos; luego la niña, siguió con su cuñada y concluyó con la suegra. Disparó a otra cuñada, pero sólo le rozó el cuello. Fue entonces cuando se disparó en la cabeza, dejando su masa encefálica pegada al techo del apartamento.

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