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El reglamento para normar crematorios data de trujillo

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El reglamento para normar crematorios data de trujillo
Patología Forense se encarga del proceso de autopsia de los cuerpos que serán cremados.

En el país, los cuerpos que vayan a ser sometidos a cremación, deben pasar por un proceso de autopsia. Así lo especifica la Ley General de Salud, la 42-01. Por Yvonny Alcántara/Redactora Senior 

Si usted está pensando en la cremación como una opción para cuando muera, debe estar consciente que antes de ir al horno crematorio, su cuerpo será sometido a un proceso de autopsia. A algunas personas -especialmente a los familiares- esta idea les podría desagradar, pero legalmente este paso es obligatorio.

La Ley General de Salud, la 42-01, especifica en su artículo 137, que los "cadáveres que van a ser cremados deberán ser objeto de autopsia previa, en la forma y condiciones establecidas en los reglamentos y con las excepciones que se establezcan en las mismas".

La pertinencia de este proceso es que la causa de muerte quede documentada, porque si después surgen dudas, no habrá forma de hacer análisis, ya que las cenizas son materia inerte.

"Lo que significa que cualquier tipo de evidencia biológica, física, química se borra por completo. Significa esto que si mañana aparece un alegato de que a una persona la envenenaron o que no se murió de lo que dijeron, ya eso es irreversible, y se va a quedar en el campo de la especulación. En cambio, si hubo una autopsia previa, entonces se puede decir: 'los resultados que arrojó fueron éstos'. Entonces ahí queda la evidencia, y cualquier litigio, cuestionamiento ya hay con qué contestarlo", explica el experimentado médico forense, Sergio Sarita Valdez.

Si la persona falleció en su residencia, el cadáver debe ser levantado por un médico legista, que inicialmente certifica la muerte. Luego el cuerpo va al Instituto Nacional Patología Forense, órgano oficial que hace las autopsias. Este proceso puede tardar alrededor de cuatro horas. Finalmente, el cadáver es entregado a la funeria para embalsamarlo y cosmetizarlo (si es que habrá velatorio), o directamente para el crematorio, en caso contrario.

Pero a pesar de la especificación de la ley, algunos cuerpos pueden "zafarse" del proceso de autopsia, si los parientes especifican a la funeraria su oposición mediante un documento legal. "Aquellas familias que optan por no hacer la autopsia tienen que entregar un documento notarial donde todos aquellos que tienen derechos (hijos, cónyuges...etc.) firman que autorizan la cremación y que descargan a la empresa de cualquier tipo de cuestionamiento que surja después", especifica Virginia Arredondo, vicepresidenta ejecutiva de la Funeraria Blandino, empresa que realiza las cremaciones en el país.

Cuando esto ocurre, agrega Arredondo, no es prudente hacer una cremación inmediata. "O sea, se espera los días que toman los procesos documentales o los días y la hora que se haya fijado para el velatorio previo, luego de ahí se pasa al proceso de cremación", detalla la empresaria.

Hace falta reglamento

La misma Ley de Salud, en su artículo 38, consigna que los crematorios deben contar con los dispositivos necesarios para asegurar que la eliminación de los desechos o productos de la combustión no constituirán un problema sanitario.

Y en el párrafo del artículo 37, manda al Ministerio de Salud, en coordinación con las instituciones competentes, a elaborar los reglamentos que establezcan los requisitos sanitarios para la construcción de cementerios y crematorios, así como del entierro de cadáveres en los cementerios.

Actualmente esta labor es responsabilidad del Departamento de Riegos Ambientales del Viceministerio de Salud Ambiental, que dirige Alba Heredia. "Lo de nosotros es determinar dónde se puede instalar la unidad de cremación, los alrededores, qué debe cumplir, cerca de qué debe estar, lejos de qué debe estar...".

La supervisión posterior, supuestamente la realiza la oficina de la regional de salud donde se encuentre el crematorio.

Cuando se le pregunta acerca del reglamento que norma el proceso de cremación, dice que "realmente el Reglamento de Cremación y Policía mortuoria es del Código Trujillo". Agrega que este Código se revocó con la aprobación de la Ley de Salud, pero no todos los reglamentos se han actualizado. "Ése es uno de los que no tenemos actualizado para la parte ambiental", reconoce.

La funcionaria indica que actualmente el Viceministerio de Salud Ambiental trabaja en la actualización de los reglamentos, incluido el relativo a este tema.

Otras instituciones

De las instituciones del gobierno, Medio Ambiente es al parecer la que más seguimiento le da al servicio de cremación. Según informaciones suministradas por la Dirección de Comunicaciones, en el tiempo que tiene operando el crematorio de Blandino (10 años), técnicos de esa institución han realizado dos inspecciones de rutina. Básicamente se cercioran de que los filtros del horno funcionen adecuadamente, para evitar que se emitan gases contaminantes a la atmósfera, y olores desagradables a los vecinos.

Respecto al papel de Medio Ambiente, Luis Féliz, del Cementerio Parque del Prado, destaca que al momento de solicitar los permisos para instalar el crematorio que esa empresa pretende poner en operación próximamente, fue esta institución la que más presión hizo.

En el proceso de instalación del crematorio, también intervienen el ayuntamiento de la jurisdicción en la que esté ubicada el crematorio, que da el permiso de uso de suelo, y el Ministerio de Industria y Comercio, que emite carta de no objeción para la construcción de obras civiles para fines industriales.

Estándares internacionales

Como no existe a nivel local total claridad con las normas, las empresas que dan servicio de cremación, o que pretenden hacerlo, han asumido estándares internacionales.

Virginia Arredondo, directora ejecutiva de Blandino afirma que se rigen por estándares internacionales, principalmente, los preceptos de la Matthews, marca del horno crematorio que utilizan y que garantiza "cero emisión de gases contaminantes a la atmósfera" como consecuencia del proceso de combustión. Informa que como parte del contrato, la empresa envía cada cuatro meses a uno de sus técnicos para dar mantenimiento al horno, a fin de que funcione en estado óptimo.

No obstante, esto no evitó que cuando se instaló el horno en Herrera, se produjeran quejas entre los residentes. La propia señora Arredondo, explicó "que en su momento", la junta de vecinos del sector de Herrera, expresó sus disgustos, "y nosotros muy amablemente junto a Medio Ambiente (el Ministerio), les invitamos a que estuvieran presentes y ellos mismos pudieron constatar, que realmente no se siente ningún calor, ningún olor, porque justamente la temperatura a la que se hace, termina con cualquier tipo de contaminación ". Ante la queja, Medio Ambiente sugirió que se elevara el tubo de la chimenea, y la empresa así lo hizo.

Según vecinos consultados, actualmente no sienten ningún olor y que ni se enteraban cuando estaban haciendo las cremaciones. No obstante, una señora, manifestó que en ocasiones siente un olor a grasa quemada.