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Noticias|05 jun 2013, 08:10 AM|POR EFE

"Profumo", 50 años del mayor escándalo político y sexual de la "guerra fría"

El caso acaparó la atención de la prensa , que durante semanas publicó los detalles de la relación

LODNRES, Reino Unido.- El caso "Profumo", el mayor escándalo político y sexual de la "guerra fría", que tuvo como protagonistas a un ministro conservador británico, una prostituta y un agregado naval soviético, cumplió ayer 50 años.

El 5 de junio de 1963, el entonces ministro de Guerra, John Profumo, presentaba su dimisión al revelarse que había compartido una prostituta, Christine Keeler, con Yevgeny "Eugene" Ivanov, destacado agregado naval de la Embajada soviética en Londres.

Abochornado y desprestigiado, John "Jack" Profumo (1915-2006) se marchaba del Gobierno de Harold MacMillan tras haber sido sometido al escrutinio de la prensa, que reveló con lujo de detalles la relación del ministro, especialmente porque contenía los mejores ingredientes: sexo, aristocracia, prostituta, drama y espionaje.

Eran tiempos de una gran actividad de espionaje entre el Reino Unido y la ahora extinta Unión Soviética, por lo que la relación sexual del ministro, de 48 años, con Keeler, de 19, despertó las alarmas del Gobierno sobre la amenaza a la seguridad nacional. Aunque el romance apenas duró unas semanas, las connotaciones políticas y las personas con las que Keeler estaba relacionada acabaron con la carrera política de Profumo, hasta entonces una las "estrellas" en ascenso del Partido Conservador.

El escándalo estalló en 1963, si bien Profumo había conocido a Keeler dos años antes en Cliveden, la lujosa mansión del vizconde Astor a las afueras de Londres, a través del artista Stephen Ward, famoso por organizar fiestas sexuales de la aristocracia. Al ver a Keeler salir de la piscina de Cliveden en una jornada calurosa de julio de 1961, el político conservador de origen aristocrático quedó deslumbrado por la belleza de la joven morena.

Casado con la actriz Valerie Hobson, Profumo sucumbió a los encantos de Keeler, quien frecuentaba hombres de turbios negocios y era amiga de Ward, procesado por vivir de ingresos inmorales y que se suicidó antes de que terminara el juicio.

Pero fue a principios de 1963 cuando saltó el escándalo, a raíz de un incidente violento protagonizado por dos hombres con los que Keeler estaba relacionada, lo que llevó a la prensa a investigar el caso y observar el alcance de los contactos de la joven.

El caso acaparó la atención de la prensa británica, que durante semanas publicó los detalles de la relación del ministro con la joven, hasta el punto de que el escándalo puso en aprietos al Gobierno de Harold MacMillan (1957-63).

En una comparecencia en la Cámara de los Comunes en marzo de 1963, Profumo llegó a decirle a los diputados que no había nada inapropiado en su relación con Keeler, pues siempre la había visto en términos amistosos y nunca a solas. Sin embargo, en un país en el que la mentira de un político ante el Parlamento se paga caro, Profumo se vio obligado a dimitir al revelarse que su declaración no había sido correcta.

Así, la relación, sobre todo por la implicación del agregado naval soviético, arruinó la carrera política de Profumo. Días después de su partida, John Profumo se presentó en el centro de ayuda a personas sin hogar Toynbee Hall, en el este de la capital británica, y pidió lavar los platos. Allí trabajó durante años para apoyar diversos programas sociales, lo que le valió en 1975 la condecoración de Comandante del Imperio Británico (CBE, siglas en inglés).

Con motivo de los 50 años del escándalo, la National Portrait Gallery de Londres expone desde el pasado abril y hasta el próximo septiembre fotos y grabados de los protagonistas del caso. Titulada "Escándalo del 63: el cincuenta aniversario del asunto Profumo", la muestra expone, entre otras, un grabado de la icónica foto que Lewis Morley hizo de Keeler desnuda sentada en una silla.

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