Cuando una casa es una obra maestra

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06 ABR 2012, 12:00 AM

Barragán vivió en esta casa hasta su muerte, en 1988
MADRID.  Un recorrido visual por la casa privada que el reconocido arquitecto mexicano Luis Barragán construyó en 1947 en ciudad de México, y que ha sido incluida por la Unesco en su lista de patrimonio mundial, centra un libro de gran formato de reciente publicación.

La edición del texto, que lleva por título "La casa de Luis Barragán. Un valor universal", coincide con la exposición abierta en el Museo Nacional de la Arquitectura del Palacio de Bellas Artes de México D.F. en la que se exhibe una colección de 65 imágenes fotográficas sobre la obra del arquitecto.

La editorial RM presenta en esta monografía su vivienda privada, que es considerada una de las diez casas "más importantes del siglo XX" y una clara síntesis de su lenguaje arquitectónico.

Galardonado con el Premio Pritzker, considerado el Nobel de la Arquitectura, Barragán residió en la citada casa hasta su muerte en1988, tras someterla a continuas reformas que la convirtieron en su obra maestra y en el máximo exponente de la arquitectura moderna de México.

A través de numerosas fotografías a color y planos de la casa, impresos en papel satinado y cebolla, respectivamente, el volumen desvela el universo personal del arquitecto.

La vivienda es un espacio en el que Barragán "rescata y reinventa con originalidad y maestría un nuevo vocabulario de formas, texturas y colores para lograr un espacio fluido y continuo del interior con el exterior", destaca en la presentación del volumen Armando Chávez Cervantes, presidente de la Fundación de Arquitectura Tapatía Luis Barragán.

Se trata del laboratorio donde plasmó la evolución de su lenguaje arquitectónico, en el que se evidencian las influencias de Le Corbusier por su minimalismo y la de la cultura mexicana por el uso de colores en tonos brillantes y decoración de corte litúrgico.

Asimismo, destaca el uso del vidrio en las ventanas de hierro forjado y ventanales que abren la casa hacia el exterior e incorporan el jardín dentro de la vivienda.
Barragán apuesta por un recorrido laberíntico tanto dentro como fuera de la casa, pese a la ausencia de elementos barrocos, y genera espacios donde reina el silencio.

La casa no estaría completa sin el jardín de 900 metros cuadrados que la rodea y con el que mantiene una comunicación constante a modo de las construcciones de tradición asiática.

La decoración destila además una fuerte influencia de la escuela alemana Bauhaus que se concreta en el diseño del mobiliario de madera con líneas puras y la eliminación de elementos superfluos.

El libro incluye tres ensayos de grandes conocedores de la obra del arquitecto. Así Daniel Garza Usabiaga escribe sobre "La casa y su contexto", Juan Palomar se centra en "La Arquitectura: Un espacio personal" y Alfonso Alfaro se refiere al "Universo y su biblioteca, los objetos y colecciones de arte".
Alfaro destaca que la casa de Barragán fue un "experimento en su época" que permitió "al urbanismo, la arquitectura y la ecología del siglo XX mirar de otra manera" el mundo.

Asimismo, Alfaro subraya que el arquitecto legó "un manejo de la luz, un uso del color y una manera de concebir los volúmenes" desconocida hasta la fecha en México. EFE
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Barragán vivió en esta casa hasta su muerte, en 1988
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