AM. - Gobierno sin energía
El atentado más grande y dañino a la economía del país y de cada uno de los dominicanos en particular, lo constituye la ineficiencia del servicio de energía eléctrica, que paraliza la economía, que impide el estudio y el disfrute de las actividades hogareñas.
Los barrios y ya la clase media, viven de los pequeños negocios y actividades artesanales que dependen de la energía eléctrica. Cuántos jóvenes no han hecho carreras universitarias, gracias a una madre que cose en su casa o lava y plancha ropa; cuántos jóvenes no han hecho una profesión en las sastrerías, en los talleres de mecánica o de ebanistería de los barrios; cuántos hombres y mujeres no dependen para su sustento de un salón de belleza, de una barbería, de un colmado y de un sinfín de ocupaciones, que no pueden ser ejercidas eficientemente sin energía eléctrica.
Todo esto, para no hablar de la gran empresa, que no puede crear empleo ni producir, sin un estable y adecuado servicio de energía eléctrica.
Es innegable que el gobierno del Partido de la Liberación Dominicana se empeñó en mejorar el sistema, pero los cambios han resultado fallidos, por lo que es necesaria una nueva estrategia para dotar a los dominicanos de energía eléctrica.
Sin un servicio eficiente, es punto menos que imposible convencer a la gente, cansada ya de promesas, de que pague el servicio, condición necesaria para la sostenibilidad del sistema.
El discurso de modernidad se oye vacío sin electricidad.
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