GV. - Pobre, rico y otra vez pobre
Aunque ambos son bancos, han tenido problemas, han recibido ayuda gubernamental y sus nombres se parecen, Citigroup y CIT son empresas diferentes.
CIT es un grupo financiero estadounidense con 71 mil millones de dólares en activos, pequeño en comparación con Citigroup y otros grandes bancos.
El domingo pasado se declaró en bancarrota, la quinta mayor ocurrida en los EE.UU., y solicitó acogerse al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras, para poder reorganizarse. La solicitud no incluyó a sus subsidiarias.
La quiebra deja a CIT en manos de sus acreedores, en especial los que han comprado bonos de la empresa, el 90% de los cuales rechazó cambiar sus bonos por acciones.
CIT tiene un millón de prestatarios en diferentes sectores económicos, la mayoría pequeñas y medianas empresas.
Ese perfil de clientes obedece a los orígenes de CIT. Su fundador, en 1908, fue un empleado del área de compras de una tienda de la ciudad de San Luis, que se dio cuenta que muchos de sus suplidores sufrían de falta de fondos. En 1915 se trasladó a Nueva York y comenzó a operar como "Commercial Investment Trust", ubicándose en un modesto local.
Su éxito y riqueza le permitieron mudarse en 1957 a un nuevo edificio en la prestigiosa avenida Madison. En 1983 se trasladó para a un centro corporativo construido especialmente en el estado de New Jersey.
Luego, en el 2006, retornó a Nueva York, a una nueva torre de 28 pisos, totalmente cubierta de vidrio, en la famosa Quinta Avenida de la ciudad.
Su colapso fue súbito. Sus acciones bajaron desde 61 dólares en el 2007 a sólo 72 centavos la semana pasada. En los últimos dos años la empresa perdió tres mil millones de dólares.
Se espera que CIT logrará reorganizarse, pero es probable que los accionistas actuales perderán todo su dinero, incluyendo los 2,300 millones que el gobierno del presidente Barack Obama le dio a cambio de acciones preferidas.