Noticias|20 sep 2010, 12:00 AM|POR SIMÓN GUERRERO

Alerta roja para las iguanas del Lago Enriquillo

Se ven amenazadas por la depredación de los carboneros y la reducción de su área de distribución
Nido de iguana saqueado. E. Rupp
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SANTO DOMINGO. No se trata de iguanas acuáticas; me refiero a la población de Iguanas Ricordi (Cyclura ricordi) que vive al sur del Lago Enriquillo, parte de la que fue en una época el área de distribución más importante de la especie y que se ha reducido en los últimos años a menos de 30 Km2 (un 80% del área original), debido a la depredación constante de los carboneros, cuyo impacto en la zona parece un experimento de destrucción masiva: destruyen la vegetación natural; disminuyen el número de especies de plantas; erosionan y empobrecen los suelos; destruyen las cuevas donde viven las iguanas y se comen a la población adulta. La denuncia aparece en el volumen 8 de la revista "Atajo" del 2009, en un enjundioso artículo firmado por Ernst Rupp y Yolanda León.

El área original de distribución era de unos 120 Km2 y comprendía los terrenos ubicados entre el Lago Sumatra y el Lago Enriquillo y las tierras comprendidas entre el sur del Lago Enriquillo y el lado norte de la Sierra de Bahoruco.

Las iguanas gigantes de Las Antillas son las iguanas más en peligro de extinción en el mundo, siendo la causa principal la destrucción de su hábitat por los humanos y la degradación del ambiente ocasionada por la introducción de especies invasoras (perros, gatos, chivos, cerdos, burros, plantas...). Nuestra isla es la única que tiene dos especies. La iguana ricordi está en la categoría de amenaza "Peligro Crítico de Extinción", en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), lo que quiere decir que es muy probable que desaparezca en diez años, si no se toman medidas drásticas de inmediato.

La distribución geográfica de C. ricordi está limitada al sur de la isla Hispaniola, donde sólo se conocen 4 poblaciones: una en la Isla Cabritos, otra en la zona al sur del Lago Enriquillo, una tercera al este de la ciudad de Pedernales y una pequeña población descubierta hace dos años en Anse-a-Pitre (Haití).

Como si no fuera suficiente el vía crucis ya recorrido por esta sufrida especie, una nueva situación amenaza darle el golpe final. Existe una propuesta para reubicar en el área en que viven las iguanas a los campesinos desalojados por las crecientes del Lago. Esto es absurdo y sería mortal para las iguanas. Claro que esos campesinos tienen que ser compensados pero hay opciones más racionales: pueden ser ubicados en otros terrenos o indemnizados económicamente.

Las iguanas no soportan una nueva reducción del área en la que sobreviven precariamente. Lo ideal sería que se implementara finalmente una propuesta que hiciera el Grupo Jaragua hace más de un año, la cual solicita que la zona sea declarada "Refugio de Vida Silvestre". Sabemos los muchos compromisos del Ministerio de Medio Ambiente, pero un año es más que suficiente para tomar una decisión tan apremiante. Que no lleguen los sombreros cuando ya las iguanas no tengan cabezas.

Un importante papel

Las iguanas son los mayores herbívoros silvestres de nuestra isla y juegan un papel importantísimo como reguladores ecológicos: controlan la vegetación con su pastoreo, sus heces fecales aportan nutrientes al suelo y son excelentes reforestadores, ya que dispersan las semillas de las plantas de los peculiares bosques en que habitan.

guerrero.simon@gmail.com

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