Revista|07 dic 2010, 12:05 AM|POR Alfonso Quiñones

¿Que el merengue no está en crisis?

El ritmo nacional está ausente de las últimas premiaciones y nominaciones internacionales
Con los colores actuales de "La rubia", de Papá Güiro Johnny Ventura trata de conectar con las nuevas generaciones. Fuente externa
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SANTO DOMINGO.  ¿Que el merengue no está en crisis? Es posible que no, quizás uno esté confundido, pero el ritmo nacional dominicano, luego de que fuese borrado de las listas de los Grammy's latinos, ha tenido que vérselas con otros ritmos tropicales en un solo sancocho. Para colmo, este año, ni siquiera eso.

Es cierto que quienes abrieron y cerraron la gala de entregas de premios fueron dominicanos: Juan Luis Guerra y Johnny Ventura (junto a Gilberto Santa Rosa), sin embargo, uno entregó bachata y salsa, y el otro salsa. Claro que no fue culpa de ellos.

Acaban de darse a conocer las nominaciones a los Grammy Awards, donde no está incluido ningún merengue. Sólo bachatas y fusionadas.

La pasada semana también fueron dados a conocer los nominados a los premios Lo Nuestro. En el acápite Merengue del Año, todos fueron puertorriqueños y el dúo venezolano de Chino y Nacho.

¿Qué significa esto?

Significa que lo que se está consumiendo es otro tipo de merengue, que aquí no se hace.

A los merengueros dominicanos (léase compositores, arreglistas -sobre todo arreglistas- músicos e intérpretes, incluyendo líderes de bandas) parece sucederles el síndrome de la inercia. Están cómodos con lo que hacen, porque el merengue que se consume es el de los 80 y 90. Esto es así porque, entre otras cosas, la generación que creció con ellos, está empoderada económicamente en el país, y es la que paga las fiestas. Pero miremos hacia adelante: en 10 ó 15 años, cuando estén en edad de jubilación, el merengue de los 80 y los 90, se quedará sin soporte económico.

Otras causas

Es cierto que esa no es la  única causa. Basta con saber que para colocar un tema en una emisora y convertirlo en un hit, hay que pagar la "payola", que por estos tiempos anda en no menos de RD$300 mil al mes.

Otra causa es la desaparición de las casas disqueras, la piratería, la muerte anunciada del CD, etc., etc. Pero sobre todo parece ser una cuestión de actitud.

Kinito Méndez sufrió una experiencia en una gira por países de América Latina que lo ha comenzado a cambiar. "Los productores me dijeron que el merengue tradicional no funciona ya, que había que incluirles fusiones. Así que fui a Nueva York, y grabamos el tema "El beso", con el que está pasando algo grande", dijo días atrás a Diario Libre.

Dicho así, algunos parecen comenzar a comprender que quedarse aferrados a un 'merengue aséptico' es algo imposible en estos tiempos.

El Jeffrey, quien acaba de firmar con la disquera Sánchez Family, antes era un tanto reacio al sonido que le han impregnado algunos de los nuevos merengueros puertorriqueños al ritmo del cual vive. Sin embargo, ha sabido escuchar voces como la del propio Papi Sánchez acerca de la realidad del mercado y la necesidad de refrescar sonidos, dar colores que acerquen su música a la de los más jóvenes.

¿Por qué existe el merengue de calle?

Llámesele como se le llame, el merengue de calle, mambo o merengue urbano, es una realidad, está ahí y tiene un poder de convocatoria enorme.

Sus antecedentes más notables tienen que ver con Pochy Familia y la Coco Band, luego Tulile, Julián Oro Duro, el mismísimo Peña Suazo, y otros pocos.

Pero parece ser que su existencia se debe al hecho de que las nuevas generaciones no se vieron reflejadas ni armónica, rítmica o temáticamente en las letras ritmos y melodías del merengue tradicional. Otras las realidades de los barrios, otro el momento histórico con el desarrollo de las tecnologías y su democratización: otro resultado no se podía esperar.

Se critica mucho lo de la calidad de las letras, lo del desenfreno de la velocidad, lo de la falta de voces, entre otros defectos del merengue urbano o como se le llame. Muchos ni siquiera quieren que se le llame merengue. Como si en eso les fuera la vida. O se cometiera un acto irracional de lesa patria.

Sin embargo, los propios mamberos se comienzan a dar cuenta que todo puede ser pasajero, efímero, una cuestión de moda. Y algunos, como el líder de ese movimiento, el archicriticado Omega, han comenzado a cambiar. Hacen temas más lentos, líricamente más pasables y con ello han logrado trascender a otras fronteras. Por ejemplo, en Puerto Rico, los líderes del reggaetón -también interesados en evolucionar- han tomado temas y los han incorporado a sus repertorios.

El Cata es el caso más sonado, cuyo tema "Loca con su tiguere", ha sido grabado por Shakira, con la ya consabida popularidad.

Festival de Santo Domingo

En la rueda de prensa del aún calentico Festival de Santo Domingo, hace apenas unos días, Diario Libre le preguntó a los merengueros presentes acerca de este tema.

La pregunta sirvió para que, entre otros, El Lápiz, dijera palabras sabias: "El merengue no se ha muerto; se ha transformado", y luego solicitó a los merengueros (léase, arreglistas, músicos, cantantes, líderes) que le dieran oportunidades. Y dijo que muchos critican y que cuando se les pide colaboración para grabar juntos, no lo hacen.

El Jeffrey dijo que el facilismo los está minando. "Tienen buenas ideas, pero necesitan arreglistas". Y terminó afirmando que "el pueblo sabe lo que es bueno y lo que es desechable".

Eddy Herrera narró su experiencia en países "como Venezuela y Colombia. En la radio de Venezuela, por ejemplo, hay que tocar el 50% de la música de Venezuela, el otro por ciento para la extranjera". Y pidió que ojalá en el futuro, el Ministerio de Cultura dominicano tomara cartas en el asunto y "que pida a los congresistas una ley para cambiar esa situación en República Dominicana y que la música nuestra se defienda".

Un anuncio importante

Ni corto ni perezoso, el ministro de Cultura, José Rafael Lantigua, allí presente, tomó la palabra para expresar que "los grupos actuales están haciendo sus aportes y viven los signos de los tiempos. No se puede volver a la lírica de los tiempos pasados. Hay que luchar porque se expanda el merengue".

Lantigua anunció a la vez un acuerdo con la Academia que otorga los Grammy latinos para pagar la inscripción de los merengueros que hagan producciones discográficas. "A veces no hay premios porque no se inscriben. Anuncio que desde el año próximo, el Ministerio de Cultura pagará la inscripción del merengue".

El pasado 1 de diciembre, el propio ministro le envió una carta a Manuel Jiménez y Eddy Mateo, presidentes de las comisiones de Cultura de la Cámara de diputados y del Senado de la República, respectivamente, en la cual narra lo sucedido en esa rueda de prensa, donde aclaró que la cartera no tiene calidad legal para disponer administrativamente la medida. Y solicita el respaldo de ambos para que auspicien un proyecto de ley que permita la difusión en óptimas condiciones de las producciones musicales dominicanas en todas las vertientes.

Posiblemente se presente ese proyecto de ley y se apruebe. Incluso que se lleve a cabo y se cumpla por parte de las emisoras. Pero quizás sólo con estas medidas no se resuelva el problema del merengue. Hay que saludar que al menos se dan pasos. El Ministerio de Cultura está haciendo lo suyo. Lo demás está en manos de sus cultores. Salir de la inercia es fácil, basta un empujón.

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