Armas y drogas
En los alijos de drogas que entran al país viene también otro cargamento peligroso: armas de variado calibre, no registradas por nuestras autoridades, que se utilizan para el sicariato y para protección de los narcotraficantes.
Es un doble golpe que estamos recibiendo los dominicanos a consecuencia del flagelo de las drogas y es un doble reto que enfrentan las autoridades en su lucha incansable contra el narcotráfico.
La droga que se queda en el país crea toda una cultura al margen de la ley que afecta a la juventud de nuestros barrios convirtiéndola en agentes de la delincuencia o en víctima de ella.
Las armas que van a parar a manos de agentes profesionales del crimen, provocan luto y dolor y situaciones de alta peligrosidad para nuestras autoridades.
La lucha, por tanto, no es solo contra las drogas, lo que ya da una idea de la inmensidad de la tarea, sino también contra el crimen organizado en todas sus vertientes, que ahora está armado hasta los dientes.
Es un doble golpe que estamos recibiendo los dominicanos a consecuencia del flagelo de las drogas y es un doble reto que enfrentan las autoridades en su lucha incansable contra el narcotráfico.
La droga que se queda en el país crea toda una cultura al margen de la ley que afecta a la juventud de nuestros barrios convirtiéndola en agentes de la delincuencia o en víctima de ella.
Las armas que van a parar a manos de agentes profesionales del crimen, provocan luto y dolor y situaciones de alta peligrosidad para nuestras autoridades.
La lucha, por tanto, no es solo contra las drogas, lo que ya da una idea de la inmensidad de la tarea, sino también contra el crimen organizado en todas sus vertientes, que ahora está armado hasta los dientes.
Diario Libre
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