Manuel Arsenio Ureña
Si en este país quedaban tres hombres buenos, Manuel Arsenio Ureña era uno de ellos, si no el primero. Ese hombre callado, sereno, y efectivo, se nos acaba de ir hacia el rincón del cielo donde se ayuda a los demás. Paz a sus restos.
Manuel Arsenio Ureña fue de la casta de hombres que ya no existen. Criado en los fundamentos de la fe religiosa, fue un hombre de principios que nunca se despegó de sus raíces.
Ojalá todos los hombres fueran como él fue. Cuando entendió la importancia del aprendizaje, hizo lo que nadie ha hecho en este país: alfabetizó a toda la comunidad que le vio nacer, para que pudieran comenzar a disfrutar de los beneficios de la civilización. Sólo un hombre de muchas luces y de una generosidad sin límites, realiza un portento de obra como esa.
Estuvo ligado a cuantas iniciativas de progreso se produjeron en Santiago y en muchas otras en el resto del país. Particular mención merece su apoyo a la pequeña empresa y a la educación.
Sin dudas, este país perdió mucho con la ida de Manuel Arsenio Ureña.
Diario Libre
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