Transparencia
El único logro que le falta a nuestro sistema electoral es entregar los resultados a tiempo.
La Junta Central Electoral aprobó una disposición que transparentaba el proceso y evitaba los reclamos de los actores, al ponerlos en igualdad de condiciones: la entrega de los resultados de las mesas según se fueran produciendo le quitaba rutas de escape al sistema.
Pero en este país, en materia electoral, hay dos verdades inconmovibles. Primero: el que grita fraude la noche de las elecciones fue el que perdió, y segundo: el que no quiere transparencia es porque tiene un "trompo embollao".
Los partidos tienen que evitar darle a la población esas percepciones porque el dedo de la opinión pública se levanta contra ellos.
En esta elección, sin embargo, como los números que dan los políticos no se los creen ni ellos mismos, todas sus energías están concentradas en salvaguardar su margen de error. Los principales partidos quieren echarle la culpa al árbitro, lo cual no es nuevo en nuestros certámenes electorales y quien tener sus opciones abiertas para actuar el día de los comicios.
De los actores del sistema no puede esperarse colaboración a la transparencia. Nunca lo han hecho. De quien tiene que esperarse responsabilidad, madurez y firmeza, es de las autoridades electorales que podrían perder todo el apoyo de la población sensata si aceptan las presiones para eliminar transparencia del proceso.
Confiamos en ellas.
atejada@diariolibre.com
Diario Libre
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