×
Compartir
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Horóscopos
Juegos
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Versión Impresa
Redes Sociales
opinion

El arrebato político

No acabo de entender qué le pasa a la gente en las campañas políticas, que se arrebatan, dejan de ser ellas mismas y se convierten en marionetas de manipuladores, en energúmenos capaces de hacer lo impensable.

Vemos profesionales, incluyendo periodistas, que pierden el sentido de la objetividad para el que fueron entrenados, y creen todas las historias, se suscriben a todos los chismes y galopan, lanza en ristre, contra todo lo que creyeron antes. (No me refiero aquí a los periodistas que reciben dinero, o esperan recibir, por tomar determinadas posiciones: Esos son piratas.)

Todo el mundo tiene derecho a simpatizar por un candidato o una ideología. Mal sea quien no lo haga, pero esa simpatía no puede convertirse en ceguera, sobre todo si esa persona tiene una posición que guardar entre sus pares.

Todo el mundo tiene derecho a defender con entusiasmo sus posiciones o sus candidatos, pero no por ello tiene que enemistarse de sus amigos, o insultar y muchos menos herir o matar a otro.

Ese fenómeno psicológico, el del arrebato o poseso político, por suerte es temporal: solo ocurre en las campañas electorales. Lo extraño es que esas mismas personas arrebatadas por ese tornado que es la política, pasado el período y la resaca, vuelven a ser normales.

Pero ya no son lo mismo.

La imagen que dejaron entre conocidos y amigos, ha cambiado. Ya es difícil restañar heridas y la confianza se erosiona.

Vivan la política, pero recuerden que la vida sigue.

atejada@diariolibre.com