Pueblo y dirigentes
La demostración ofrecida por el pueblo dominicano en los comicios de ayer confirma una vez más, que nuestro pueblo está mucho más adelantado que sus dirigentes.
Como siempre, este pueblo bueno acudió en paz a cumplir con su deber, pero los políticos hicieron de todo para romper esa paz.
La Junta Central Electoral se comportó a la altura de su deber, tomando medidas impopulares, pero necesarias, para mantener el control de personas que no tienen compromiso con la democracia dominicana sino con sus propios intereses.
Todavía, sin embargo, faltan muchas cosas por aprender. Primero, que el secreto del voto fue instituido en favor del votante. Si éste voluntariamente declara su voto, nadie puede impedírselo, ni condenársele por ello.
En segundo lugar, que no importan los candados que se le pongan al sistema electoral, nuestros políticos encontrarán cómo violarlo y criticarlo. Si no fuera por la paranoia de nuestros políticos, nuestras elecciones fueran más baratas y menos traumáticas.
Y tercero, alguien puede explicar ¿qué hace el embajador de los Estados Unidos en la Junta Central Electoral la noche del conteo? Si fue a ofrecer su apoyo a la Junta, ésta no lo necesita, aunque le agradezca el gesto, y si fue a presionar, jugó un papel lamentable.
Desafortunadamente, ésas son las cosas que nunca faltan en nuestros comicios. Cuando no ocurran podremos decir que nos pusimos los pantalones largos en materia electoral.
atejada@diariolibre.com
Como siempre, este pueblo bueno acudió en paz a cumplir con su deber, pero los políticos hicieron de todo para romper esa paz.
La Junta Central Electoral se comportó a la altura de su deber, tomando medidas impopulares, pero necesarias, para mantener el control de personas que no tienen compromiso con la democracia dominicana sino con sus propios intereses.
Todavía, sin embargo, faltan muchas cosas por aprender. Primero, que el secreto del voto fue instituido en favor del votante. Si éste voluntariamente declara su voto, nadie puede impedírselo, ni condenársele por ello.
En segundo lugar, que no importan los candados que se le pongan al sistema electoral, nuestros políticos encontrarán cómo violarlo y criticarlo. Si no fuera por la paranoia de nuestros políticos, nuestras elecciones fueran más baratas y menos traumáticas.
Y tercero, alguien puede explicar ¿qué hace el embajador de los Estados Unidos en la Junta Central Electoral la noche del conteo? Si fue a ofrecer su apoyo a la Junta, ésta no lo necesita, aunque le agradezca el gesto, y si fue a presionar, jugó un papel lamentable.
Desafortunadamente, ésas son las cosas que nunca faltan en nuestros comicios. Cuando no ocurran podremos decir que nos pusimos los pantalones largos en materia electoral.
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