La detención de personas, incluyendo ex militares, contribuyó a la "crispación" del día de las elecciones. La razón dada en casi todos los casos fue de porte de armas de fuego.
No importó si se tenía o no licencia o si correspondía o no. La ley era clara, y quienes no la acataron por las buenas, debieron hacerlo por las malas.
Las cosas no pasaron a mayores, y después del evento, nadie espera sucesos extraordinarios. Las elecciones, como la Semana, Santa cargan con todo y nunca les pesa.
Sin embargo, da qué pensar que gente con atribuciones de campaña anduviera con armas de alto calibre, sin ser parte de patrulla alguna, o con las llamadas chilenas, sin ser delincuentes.
Los muertos no se cuentan por decenas, porque Dios extravió la puntería hasta de quienes tenían entrenamiento, pues la intención al tirar era ocasionar bajas.
Hubo quienes celebraron haber "dao p'abajo" a sus afanosos adversarios. Sólo que todavía no aparecen los cadáveres y en los registros de hospitales se habla de heridos.
El problema es que nunca hay verdaderos escarmientos. Duarte lo dijo: "Mientras no se escarmiente...".
No importó si se tenía o no licencia o si correspondía o no. La ley era clara, y quienes no la acataron por las buenas, debieron hacerlo por las malas.
Las cosas no pasaron a mayores, y después del evento, nadie espera sucesos extraordinarios. Las elecciones, como la Semana, Santa cargan con todo y nunca les pesa.
Sin embargo, da qué pensar que gente con atribuciones de campaña anduviera con armas de alto calibre, sin ser parte de patrulla alguna, o con las llamadas chilenas, sin ser delincuentes.
Los muertos no se cuentan por decenas, porque Dios extravió la puntería hasta de quienes tenían entrenamiento, pues la intención al tirar era ocasionar bajas.
Hubo quienes celebraron haber "dao p'abajo" a sus afanosos adversarios. Sólo que todavía no aparecen los cadáveres y en los registros de hospitales se habla de heridos.
El problema es que nunca hay verdaderos escarmientos. Duarte lo dijo: "Mientras no se escarmiente...".