Insubordinación
La insubordinación de agentes policiales, aparentemente dirigidos por oficiales, en San Francisco de Macorís, tiene que ser ejemplarmente sancionada para que no vuelva a repetirse en ningún rincón del país.
Que se recuerde, desde 1962, cuando la Policía rechazó la designación de un civil como jefe del cuerpo, no se había registrado una insubordinación policial en el país.
La excusa es baladí y la violación al procedimiento y a la institución judicial es grave. El agente policial afectado por una medida de coerción, estaba bajo la jurisdicción del sistema penitenciario. Si los policías eran tan solidarios, pudieron montar guardia para proteger al agente "amenazado", pero nunca sacarlo de prisión y montar un "show" por las calles de San Francisco de Macorís, según todos los reportes.
El Jefe de la Policía debe devolver a las autoridades judiciales al agente objeto del motín y someter a la justicia a los policías envueltos en ese acto indigno de la obediencia a que están obligados los miembros de la Policía.
Diario Libre
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