El país se fue llenando de loterías en la medida que las crisis económicas, que todo el mundo padece y los gobiernos niegan, fueron afectando todos los bolsillos.
Antes había una sola, la Nacional, y que se hizo famosa porque era amiga del pobre y del rico, sin hacer distinción de clases, pero que en verdad solo era del pobre.
Los premios resultaban pequeños cuando las necesidades eran cada vez más grandes, y se hizo necesario crear premios mayores.
Las lottos fueron la solución, pues desde el principio apostaba el pobre, pero también el rico. Aunque eran, en cierto modo, loterías del campo.
Como el dinero no duerme, el mercado de las apuestas fue tomado por las modalidades norteamericanas. En especial de ciudades como Nueva York y Miami.
Que se compran en pesos, pero se cobran en dólares, y que para jugarlas conviene tener pasaporte y visa. Las lottos de la clase media.
¿Por qué ahora, al ponerse las palomas, la Lotería Nacional le quiere marchar, si la clase media fue tan golpeada por las políticas del gobierno como la más depauperada, a la cual, por lo menos, le dan tarjeta Solidaridad?
Queda como tarea.