La escuela de Mandela fue la isla prisión donde pasó casi tres décadas. Allí educó su carácter para la tarea de llevar desde la esclavitud hasta la libertad a sus conciudadanos. La dignidad y cortesía fue pulida en Robben Island. George Bizos, su abogado, cuenta que en una ocasión lo trajeron a la sala de reunión escoltado por ocho guardias. Caminaba con la frente en alto y marcando el paso a los escoltas. Cuando llegó dijo en broma: George, permíteme que te presente a mi guardia de honor. Hasta un policía rió. El mundo le felicitó ayer por su cumpleaños. hfigueroa@diariolibre.com
La escuela de Mandela
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