Por la UASD
Los hechos ocurridos la noche del viernes en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, nos demuestran que requiere un cambio de actitud en esa alta casa de estudios para preservar el derecho de todos a recibir educación.
No es posible que en una institución académica, que se supone debe ser un remanso de paz y de disensión intelectual, la violencia y la insensatez sean quienes gobiernen.
Un grupo de estudiantes, motivados por grupos radicales y bandas ajenas a la institución, no pueden imponer las reglas en la universidad estatal. La sensatez tiene que imponerse en la UASD.
La valiente decisión del Rector y del Consejo Universitario de llamar a las fuerzas del orden para resolver una situación que ya se escapaba de las manos, debe ser respaldada por la comunidad académica y administrativa.
La UASD tiene que convertirse en un faro de luz para la sociedad dominicana y no lo podrá hacer en manos de los violentos.
Diario Libre
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