En cuanto a candidatura presidencial para las elecciones nacionales del 2016, los perredeístas vuelven al trance anterior de Hipólito y Miguel.
Hipólito es un frente seguro para Miguel y Miguel intenta desde ya ponérsela en China a Hipólito.
La verdad que no son los únicos que aspiran, y de Luis hacia abajo la lista es larga de compañeros a la espera de una oportunidad cada vez más difícil.
Con Miguel e Hipólito de por medio el tapón es más grande que cualquier congestión de vehículos en la capital.
La situación, sin embargo, resulta interesante.
Mientras Miguel no tiene competencia entre los suyos, ya que se sepa ninguno anda detrás de la posición, con Hipólito sucede todo lo contrario.
La lealtad de sus más connotados seguidores se mantiene pensando en heredarlo. En que frene en algún momento y se decida a apoyar a otro.
Como tiene una finca de mangos, todos se colocan debajo de la mata, creyendo posible la fábula de Bosch sobre Balaguer y Trujillo.
Incluso, ya se habla de un potencial acuerdo, de hacer una encuesta y que quien vaya alante sea respaldado por los demás. Como si no conocieran a ese peje fuera del agua.