El "generalato" es uno de los vicios ancestrales de la sociedad dominicana.
El "generalato" daba posición social, más que hidalguía militar, pues desde hace más de un siglo aquí no se libran batallas y las más heroicas que hemos librado en los últimos tiempos no las encabezaron generales de uniforme. Es más, los generales que tomaron parte en esas contiendas ensuciaron el prestigio de sus armas.
La limitación de generales en nuestras Fuerzas Armadas y en la Policía Nacional es una imposición del tiempo en la nueva sociedad dominicana que se pretende construir, como lo es la designación de un civil en el ministerio de Defensa.
La presencia de un militar en el gabinete presidencial ponía en desventaja a las Fuerzas Armadas pues los militares no tienen facultad para deliberar, de acuerdo a la Constitución. Un civil en representación de los institutos armados, permite crear una correa de transmisión de los objetivos del gabinete a los cuerpos armados.
La disminución del "generalato" debe traer aparejada una revalorización de los rangos en las Fuerzas Armadas.
Ahora mismo, los rangos valen poco porque todos aspiran a general. Los rangos, incluyendo el de coronel, son concebidos como etapas transitorias hacia el logro máximo.
Nuestras fuerzas tienen que hacer énfasis en los rangos operativos, como la Policía tiene que enfocarse en la investigación y las técnicas policiales.
La ley es un paso en la dirección correcta.
atejada@diariolibre.com