El 16 de julio, el entonces presidente Leonel Fernández firmó el decreto 366-12. Es sencillo, en él "Se otorga el nombramiento de Servidores Públicos de Carrera Diplomática y Consular a los cincuenta y siete empleados señalados a continuación:..." (Los pueden ver en diariolibre.com).
Es una buena manera de empezar a respetar, por un lado, la Ley de carrera administrativa también en este ministerio al que, si no le sobran viceministros, le sobran vicecónsules hasta en el departamento de jardinería. Por otro, hace casi una década, el PNUD había estudiado el caso de la diplomacia dominicana y entonces calculaba que con 450 personas competentes, era suficiente.
Probablemente hoy esa cifra es corta, se han abierto nuevas embajadas y participamos en cuanto foro, cónclave y seminario se presenta. Ese no es el problema ni está mal.
La cuestión es que convertida en una fábrica de empleos reformistas, la antigua Cancillería, hoy Ministerio, ha perdido su brillo, su eficiencia y el personal especializado y valioso, que lo tiene, se choca en pasillos y despachos con un número de "supernumerarios" ya difícil de controlar.
Hijos de funcionarios nombrados para que estudien fuera, sueldos que cobran en dólares personas que nunca se han marchado del país, nóminas que hacen que fuera nos respeten poco por lo escandaloso de su número y lo ineficiente de su papel... Ese decreto, el 366-12 puede ser el pie de amigo para que Danilo haga lo que nunca se ha hecho en la Cancillería.
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