El recorte de los vicecónsules
¿Si fue fácil lo de los viceministros, por qué lo otro no?
La gente no lo sabe y tal vez no tenga por qué saberlo, pero con la ley de los viceministros, el gobierno redujo en más de doscientos sus empleos.
Un ahorro verdadero, pues no sólo se trataba de sueldo, sino de los colaterales.
Aunque lo que se mira bueno por un lado resulta malo por otro. Por ejemplo, el gobierno tiene las manos atadas y no puede cumplir con los compañeros y los aliados de manera holgada.
Estos esperaban buenos puestos, como manda el clientelismo, y esos buenos puestos eran viceministros, que en la pasada administración crecieron como la verdolaga.
Al régimen no le queda más alternativa que declararse impotente, o insuficiente, con la consabida frustración de los potenciales afectados.
El gobierno, sin embargo, todavía no es chiquito, y se le demanda que se recoja más, que la sábana no alcanza para piernas tan largas.
Y hay la intención, pero por alguna razón que no se explica da muchas vueltas y el suspenso se hace insoportable. Si lo de los viceministros fue tan fácil ¿por qué no ocurre igual con los vicecónsules?
¿Será porque son reformistas?
La gente no lo sabe y tal vez no tenga por qué saberlo, pero con la ley de los viceministros, el gobierno redujo en más de doscientos sus empleos.
Un ahorro verdadero, pues no sólo se trataba de sueldo, sino de los colaterales.
Aunque lo que se mira bueno por un lado resulta malo por otro. Por ejemplo, el gobierno tiene las manos atadas y no puede cumplir con los compañeros y los aliados de manera holgada.
Estos esperaban buenos puestos, como manda el clientelismo, y esos buenos puestos eran viceministros, que en la pasada administración crecieron como la verdolaga.
Al régimen no le queda más alternativa que declararse impotente, o insuficiente, con la consabida frustración de los potenciales afectados.
El gobierno, sin embargo, todavía no es chiquito, y se le demanda que se recoja más, que la sábana no alcanza para piernas tan largas.
Y hay la intención, pero por alguna razón que no se explica da muchas vueltas y el suspenso se hace insoportable. Si lo de los viceministros fue tan fácil ¿por qué no ocurre igual con los vicecónsules?
¿Será porque son reformistas?
Diario Libre
Diario Libre