Me temo que Temo anda con demasiada prisa en este asunto de la reforma. Dice él que urge la aprobación. El funcionario conduce la fúnebre carroza fiscal como entierro de pobre. El muerto es tan incómodo que ni siquiera para el llanto aparecen los dolientes del bloque progresista. La reforma, no hay duda, llegará con escasa procesión al Congreso, para recibir los honores de rigor. Las discusiones, que se anuncian breves, no servirán ni para llenar las apariencias. El Gobierno dejará con el moño hecho a todos los integrantes del CES. El pueblo, todo parece indicar, sufrirá otro asalto fiscal. hfigueroa@diariolibre.com
Asalto fiscal
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