EN DIRECTO|17 dic 2012, 12:00 AM|1|POR Rafael Nuñez

Oración por Hugo Chávez

El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías, padece una de las enfermedades catastróficas, el cáncer, en la que son excepcionales los casos de pacientes que pueden testimoniar habérsele escapado a sus estragos.

El presidente Chávez tiene muchos seguidores, también muchos opositores, pero nadie duda de que el ex militar tiene una verdadera preocupación por los males que aquejan, no solo a millones de sus compatriotas, sino que manifiesta una legítima sensibilidad con las dificultades de los latinoamericanos.

Se puede estar de un lado o del otro, pero el presidente Chávez ha dado ejemplo de sensibilidad social, de solidaridad, de comprensión de los problemas ancestrales de su pueblo, que son los mismos del continente en que nacimos y vivimos nosotros.

El presidente venezolano, convaleciente en Cuba de una operación de cáncer en la pelvis, es un fenómeno político surgido por la corrupción e ineficacia de los partidos tradicionales venezolanos, que durante décadas ostentaron el poder, utilizando el petróleo venezolano, su mayor riqueza, para la politiquería y el clientelismo. Los partidos Acción Democrática y Copei, mayoritarios en el pasado, obtuvieron juntos el 11 por ciento de los votos en las elecciones de 1998, lo que indica el declive de las fuerzas tradicionales, fenómeno que se inició en 1993.

Los mismos sectores que hoy satanizan la figura del presidente Chávez, son los que no mostraron voluntad política para mejorar las condiciones de vida de millones de venezolanos residentes en las zonas rurales, en los cerros de Caracas y de otras ciudades importantes de Venezuela.

Lo acontecido en el país de Simón Bolívar con los partidos tradicionales es el espejo en el que deben verse los políticos tradicionales cuando en sus alianzas con sectores de poder económico, ni siquiera mitigan el hambre y las necesidades de las familias vulnerables. Esa es la razón del surgimiento del político Hugo Chávez, que tiene una buena parte de las capas medias acomodadas que lo odian, pero un gran respaldo popular entre la gente a la que nunca se le tomó en cuenta. Decir estas cosas, no significa que quien lo sostenga es socialista o comunista.

Hugo Chávez Frías no solo es apreciado por esas capas sociales, que le ha permitido ganar tres veces por encima de un 50 por ciento, sino que ha llegado al corazón de los latinoamericanos por las muestras de una solidaridad real.

La solidaridad no es una palabra hueca; la solidaridad no es un concepto plasmado en una hoja timbrada de dos Estados para la firma protocolar de un convenio; la solidaridad no es cabildear apoyos por una causa en los espacios multilaterales. La solidaridad va más allá y la ha expresado Chávez con República Dominicana y las naciones caribeñas a través del Acuerdo de Petrocaribe.

Si la economía dominicana no sucumbió cuando los precios del petróleo y sus derivados se incrementaron desproporcionadamente en el 2008 y 2009, mientras al propio tiempo se producía una volatilidad en los costos de los alimentos, fue por el acto de solidaridad del gobierno que encabeza Chávez Frías con este programa.

Es un Acuerdo de Cooperación Energética de carácter multilateral, orientado a articular y a coordinar políticas con los países de la región buscando un uso eficiente de la energía, la cooperación y asistencia tecnológica y el desarrollo de infraestructuras, incluyendo el desarrollo de fuentes renovables.

Quienes hacen oposición política al presidente Chávez han querido establecer que se trata de un contrato de suministro con el que Chávez "regala" el petróleo venezolano a sus aliados de la región. República Dominicana es de los países del Caribe que mayores beneficios ha sacado a este acuerdo, sin que por eso, el gobierno Bolivariano haya pedido nada a cambio, que no sea lo estipulado contractualmente.

Petrocaribe establece una escala de financiamiento que va del 5 al 50% de la factura petrolera, extendiendo el período de gracia de uno a dos años con una extensión del período de pago de 17 a 25 años con un interés del 1 %, si el precio del petróleo rebasa los 40 dólares el barril.

Una de las grandes ventajas es que contempla la posibilidad de que se abone al financiamiento a partir del suministro de bienes y servicios, como ha estado haciendo el país con habichuela negra y azúcar líquida. En marzo de este año, la deuda de República Dominicana por concepto del Acuerdo de Petrocaribe rondaba los 2 mil 500 millones de dólares, mientras el país comenzaba a honrar sus compromisos financieros, de manera que no es un regalo del gobierno venezolano al dominicano.

El presidente Chávez tampoco ha pedido favores políticos, pues ha demostrado que está por encima de esas tratadas, aparte de que profesa su firme aprecio por el pueblo dominicano y por sus hijos ilustres, como el profesor Juan Bosch. No escuchamos, además, a sus embajadores en el país hablar en tono irrespetuoso ni con ínfulas imperiales sobre lo que deben, o no, hacer nuestros gobiernos.

Más que los gobernantes de los últimos 12 años, quien agradece a Hugo Chávez Frías su solidaridad es el pueblo dominicano, que así lo siente, pues el mandatario venezolano ha demostrado su generosidad con Petrocaribe. Los hombres y mujeres agradecidos de Quisqueya, lo menos que debemos hacer es elevar una oración antes Dios por la pronta recuperación de la salud de un hombre de la reciedumbre de Simón Bolívar y Máximo Gómez.

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