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EN DIRECTO|18 feb 2013, 12:00 AM|1|POR Rafael Nuñez

Otoño de los patriarcas

En la más reciente visita que hizo a nuestro país el carismático político y expresidente del gobierno español, Felipe González, declaró a los medios de comunicación que tenía unos 30 años visitando República Dominicana y observaba una hegemonía de las mismas caras en los partidos políticos.

A pesar de que Felipe González consideró que "el sistema de partidos de la República Dominicana es uno de los más consistentes en América Latina", apeló a la necesaria renovación, "porque cualquiera que no se renueve, perece".

El político español emitió los juicios al finalizar una reunión de mediación en el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), que se llevó a cabo en el hotel El Embajador, en febrero del pasado año, a propósito de la expulsión del licenciado Hatuey De Camps y un grupo de dirigentes de la entidad política.

Sobre el sistema de partidos en República Dominicana, Felipe González sostuvo entonces que "es el más consistente en este momento, y es bien curioso, el más consistente de América Latina, excepción hecha de Chile…habría que mejorarlo y preservarlo para que no pierda la consistencia".

Tomo como referencia las opiniones de González, porque se trata del político extranjero que mayor aprecio y respeto ha demostrado por el país, por un lado, y es el ex jefe del gobierno español con mayor experiencia de Estado, lo cual hace que su parecer sea tomado en cuenta como consejo sabio.

Felipe González es el responsable de haber consolidado la transición democrática de España, el que motorizó la modernización de su país en sus 14 años de mandato, y a quien se le puede atribuir la integración de España a la Eurozona.

Su buen desempeño como jefe del gobierno español no está en discusión, tampoco sus cualidades como político sagaz, ni su visión intelectual de altos vuelos, cualidades que le convierten en un referente necesario y en el europeo, conocedor de la política vernácula, a quien cualquier político dominicano debe escuchar.

Sus consejos acerca de la necesaria renovación política vienen como anillo al dedo en estos tiempos que, si bien como ha dicho nuestro sistema es fuerte, hace años que uno de los principales partidos evidencia ridículas notaciones de agotamiento ideológico, programático, de liderazgo y falta de carisma.

A ninguna democracia conviene que el sistema de partidos se debilite, de ahí la necesidad de que los políticos de oposición y del gobierno, hagan conciencia de la responsabilidad que pesa sobre ellos, dirigida a fortalecer sus respectivas organizaciones.

Cuando un puñado de políticos no tiene la visión de comprender el rol que les corresponde, es porque el sistema comienza un proceso de desgarramiento y descomposición únicos del que, lamentablemente, parece no haber vuelta atrás. La fortaleza de los partidos principales es vital.

Esa situación se produce cuando, como señalaba Felipe González, no se promueve un cambio en el liderazgo de las instituciones, sin importar que estas sean iglesias, empresas, organizaciones civiles o entidades públicas.

En los últimos 50 años se registraron cambios profundos en la Humanidad, jalonados por las innovaciones tecnológicas en los campos de la comunicación y la información, en las ciencias, en las artes, las letras, y hasta en la forma de alabar a Dios. Los dirigentes políticos dominicanos, sobre cuyos hombros recayó, en las últimas décadas, la responsabilidad de lidiar con los quehaceres partidarios, ya fueron sepultados. Su legado está ahí, imborrable, para bien o para mal.

Aquellas viejas formas de hacer política, deben exhibirse en los museos, de manera que las actuales generaciones puedan abrevar de lo bueno, e impriman savia nueva en los partidos, que se corresponda con los tiempos modernos.

¿Quién ha dicho que los jóvenes interesados en incursionar en la política están obligados a heredar los odios y rencores del pasado?

No planteo que se borre el pasado, pues estoy muy consciente de que, como decía Juan Bosch, "quien no conoce lo que fuimos ayer, no está en capacidad de saber lo que somos hoy". Sin embargo, la juventud debe sentirse decepcionada al ver acciones de dirigente político, expresidente de la República, acudir con una turba armada a tirotear y apedrear el local de su partido. A nadie se le ocurre pensar que Felipe González encabezaría o patrocinaría semejante desproporción. Esa noticia dio la vuelta al mundo, para vergüenza de los dominicanos, por BBC mundo, en todas las cadenas norteamericanas y en la página digital worldstarhiphop, famosa por publicar enfrentamientos físicos y otras garambainas, pero 1.1 millones de jóvenes siguen el sitio.

No pretendo establecer quién tiene la razón en el conflicto del PRD, pues ése es un problema de ellos, sino que la trifulca frente a la Casa Nacional es un método invalidado por los años, en el que ciertos patriarcas de la política criolla están anclados.

La renovación de los dirigentes políticos es un imperativo de los tiempos. En este país de las maravillas, donde los políticos no se jubilan, ni ceden los espacios a los auténticos relevos generacionales, más que cuando los llevan con los pies pa'lante, también es una de las pocas naciones donde en el pleno otoño partidario, los viejos patriarcas no dejan caer sus hojas secas.

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