EN DIRECTO|21 mar 2013, 12:00 AM|POR Manuel Matos Moquete

Ante los reclamos por aumentos de sueldos

Un día el presidente de un país dice, "necesito dinero para cumplir con mis compromisos gubernamentales", y decide aumentar los ingresos del gobierno.

Y diciendo y haciendo, dispone un incremento de los impuestos que pagan los ciudadanos, puesto que es el presidente de la república y tiene la mayoría en el Congreso. Eso está bien, ha sido elegido para administrar el Estado y está en su derecho.

Ahora, ¿qué piensan los ciudadanos? ¿Cuáles son sus necesidades? La gente también piensa y se dice cosas. Tiene su situación y sus derechos.

Pero, el presidente de la república no pensó en eso, no se imaginó y no le importó el sentir de la gente. Él es el presidente y cree que gobierna solo y que la población no vale nada. Votó para que sea presidente, y ya.

Pero, el decir de la gente en la calle es que cuando aumentaron los ingresos del gobierno bajaron los suyos por mil otras razones que acarreó la sagrada decisión del presidente. Tuvo que pagar más impuestos, porque el ITBIS aumentó. El paquetico de café que en el colmado compraba a nueve hoy lo compra a trece pesos. Y así, todo ha aumentado.

¿Y si todo ha aumentado de precio qué hacer, cómo sobrevivir ahora con menos recursos? Es lo que se pregunta la gente que el presidente nunca se preguntó cuando aumentó los impuestos.

La gente sabe que vive en una sociedad democrática que nadie le dio, sino que ella conquistó. Y esa conciencia la lleva a decirse: debo reclamar. Debo reclamar que lo que el gobierno me quitó por los aumentos de los impuestos me lo devuelva aunque sea parcialmente, aumentándome los salarios.

Ahí está planteado el conflicto en estos momentos en la sociedad dominicana. Tenemos un gobierno que quiere cumplir con sus planes de gobierno y sus promesas de campaña. Pero, tenemos también a obreros y empleados de la administración pública y del sector privado que requieren mayores recursos para sobrevivir.

Acerca de eso no valen discursos de economistas ni llamados al entendimiento y la moderación en la UASD, el Ministerio de Educación, las demás instancias de la administración pública y en el sector privado. Son dos polos, dos posturas. Son dos realidades.

Sin denigrar, sin desacreditar, sin desmeritar a los asalariados. Incluso cuando se van a huelga. Y déjense del chantaje: las huelgas perjudican a los pobres. Eso es pura hipocresía. Ese es un recurso de otra época, cuando ante cualquier reclamo por mejoría salarial, los reclamantes eran ultrajados, apresados y hasta asesinados.

Pero los reclamantes deben también saber hasta dónde se perjudican y perjudican a los demás. En cualquier gremio todo el mundo saber, a excepción de los dirigentes, cuando los reclamos son excesivos e insensatos.

Ante la situación de reclamos por aumento de sueldo en el país, hay que escuchar los puntos de vista en conflicto. Dar razón a los intereses en pugna. Y negociar. Esa es la vía, la única vía, sin imposición. Sin dictadura de ningún bando.

Y sobre todo, hay que armarse de tolerancia, lo cual significa: mirar hacia al prójimo y tratar de entenderlo. Tratar de pensar como los demás, de meter los pies en los zapatos del otro.

Es fuerte la tentación de querer empezar de nuevo lo que ya otros experimentaron en otros tiempos. Ante esos conflictos, evitemos una de las más comunes de las idioteces humanas: no aprender del pasado.

matosmoquete@hotmail.com

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