EN DIRECTO|27 may 2013, 12:00 AM|9|POR Rafael Nuñez

Autovía El Coral

Desde que hace cuatro años me interesé por la fascinante aventura del buceo autónomo, y me hice miembro de Scuba Schools International (SSI), escojo uno que otro fin de semana para ir a Bávaro, Punta Cana o La Caleta a poner en práctica las destrezas adquiridas con el instructor que me acompaña en estas inmersiones subacuáticas.

Con ese propósito, tomé la carretera de El Coral con mis tres eternos acompañantes: El Marino, Juan Carlos y Veras. Cuando salí de Santo Domingo, tomé los elevados y túneles que van desde la avenida José Ortega y Gasset, sin necesidad de parar en semáforos o intersecciones complicadas hasta el proyecto turístico Cap Cana.

Para llegar a Juanillo, Higüey, por ejemplo, el recorrido era de aproximadamente 5 horas, antes de que se construyeran los elevados, el túnel de Las Américas y las soluciones viales que conllevó ampliación con carriles secundarios, facilitando la incorporación a los sectores Los Tres Ojos, El Valiente, Brisas del Este, Cansela, Ureña, La Piedra y La Caleta. Desde que uno sube al elevado de la 27 de Febrero, sobre la avenida Leopoldo Navarro, no toma un semáforo hasta llegar a Juanillo.

Lo cierto es que en los últimos años, el país ha sido dotado de formidables vías de comunicación que permiten a los conductores, desplazarse con facilidad y sin el mayor inconveniente en menos de dos horas y media desde Santo Domingo al punto más lejano, no importa si va al norte, al sur o al este. Y el 90 por ciento de esas construcciones y remozamientos viales, los hizo el gobierno del presidente Leonel Fernández.

Si tomamos el sur, la autopista 6 de noviembre fue puesta en condiciones óptimas. Solo faltan sendas circunvalación en Baní y Azua, que ya fueron anunciadas por el Ministerio de Obras Públicas, proyectadas para ejecutarse en ese diseño desde hace algunos años.

Desplazarse hacia Samaná en el pasado era no solo una tortura por el riesgo de accidente, sino por el deplorable estado de la carretera de Piedra Blanca-Maimón-Cotuí, si se iba por dentro. Pero si trataba de hacerlo por San Francisco de Macorís, el calvario era semejante. La ejecución de la carretera Santo Domingo-Samaná y la segunda etapa, el Bulevar del Atlántico, constituyeron un gran impulso a ese polo turístico que venía fortaleciéndose con la dotación del acueducto múltiple, primera y segunda etapa, el aeropuerto de El Catey y la edificación de la extensión de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Por el norte, las soluciones tocaron a Jarabacoa, Constanza (la carretera de Casabito) La Vega, Sánchez Ramírez, provincia Duarte, Puerto Plata, Santiago Rodríguez, Mao, Dajabón y Monte Cristi. En todas estas ciudades se ejecutaron carreteras, puentes y pequeñas vías de acceso, aparte del gran programa de asfaltado que abarcó calles y caminos vecinales en todo el territorio nacional.

Por ninguna de estas nuevas carreteras (con excepción de las que comunican a Jarabacoa-Constanza, por la montaña, y la que va desde Rincón de Molinillo hasta Las Terrenas) me sentí tan relax cuando acudía a mis incursiones submarinas conduciendo por la autopista El Coral.

No solo es una hermosa y amplia carretera, sino que te conecta con exquisitos paisajes y pueblitos, que mi imaginario no guardaba. Le comenté a los acompañantes que esa obra de Fernández era todo un espectáculo recorrerla.

Pocos días pasaron desde mi última aventura de buceo en Bávaro cuando me llega un documento de Engineering New-Record en el que se da cuenta que la autopista de El Coral-Puente Río Chavón fue seleccionada como uno de los proyectos ganadores del Premio al Mérito, "en la categoría Puentes-Túneles, tomando en consideración la seguridad, innovación, contribución a la comunidad global, calidad estética y mano de obra, con especial énfasis en lo que fue la diversidad del equipo que trabajó el proyecto".

Cabe destacar que los premios ENR Global Awars están dedicados a honrar los mejores proyectos de construcción globales y a las empresas que lo diseñan y construyen. Esta autovía fue hecha por la pasada administración del Ministerio de Obras Públicas, encargada a Odebrecht, empresa brasilera que ha demostrado calidad y eficiencia, responsable de Casabito y Jarabacoa-Constanza, entre otras obras.

Este proyecto comprende una vía de 70 kilómetros de longitud de cuatro carriles, dos por sentido de circulación, con accesos controlados, que enlaza a La Romana con Punta Cana. Se inicia frente al complejo Casa de Campo, desarrollándose paralelamente al sur de la vieja carretera (La Romana-Higüey) hasta culminar en las proximidades del aeropuerto internacional de Punta Cana. Incluye la construcción del puente sobre el río Chavón, que proporciona un mejor nivel de servicio a los usuarios, con pilas de 30 metros de altura, que por su gran elevación evita el impacto de los fenómenos atmosféricos. Tiene una longitud de 302.92 metros, erigido en cajón de acero y losa, cumpliendo con el nuevo Código de Construcción Anti-Sísmico, inteligentemente señalizado.

Desplazarse por aquella vía no genera estrés, es agradable visualmente y provoca una sensación de paz antes de llegar a las hermosas profundidades marinas, donde nos ponemos en contacto con los bancos de corales y la maravillosa experiencia de estar en el mundo animal acuático.

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