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EN DIRECTO|05 ago 2013, 12:00 AM|5|POR Rafael NuÑez

Más sobre judas

En el artículo anterior titulado "Lealtad y Política", hice referencia al personaje que desde la muerte de Jesucristo hasta la fecha encarna la traición: Judas Iscariote.

De acuerdo al testimonio de Juan y Mateo, dos de los apóstoles de Jesucristo, Judas fue un traidor, ya por servir como instrumento de la voluntad de Dios para que se cumpliera lo profetizado con su hijo, o porque aquel hombre, además, llevaba intrínseco su pecado.

Juan fue compañero de Judas, pertenecieron al grupo de los 12 apóstoles. Es Juan el más descarnado acusador de Judas.

Conforme a como están los tiempos, sin embargo, uno tiene que observar y echarse a un lado, dejando pasar las veleidades humanas de terceros, aún sea para estar a tono con un precepto bíblico, aquello de respetar el libre albedrío.

No se puede calificar de traidor a quien actúa siempre conforme a su naturaleza desleal o, viéndolo desde otro punto de vista, cuando la persona es movida por los hilos del pre determinismo, guiados por una fuerza Divina y las circunstancias. Antes, quiero hacer un paréntesis para aclarar un tema.

En mi columna del lunes pasado, se escapó un error involuntario acerca del origen de Judas Iscariote, que no debo dejarlo en el aire para no generar confusión entre los lectores. Citaré el párrafo, de manera que se pueda apreciar en qué contexto se produjo el gazapo; cito:

"No tengo la estatura intelectual ni me pasa por la mente siquiera contradecir a mi mentor político. Ese no es el objeto de este artículo. Lo único que puedo señalar es que se trata de un magnífico estudio de Bosch para demostrar que Judas, el único galileo entre los doce, no fue ningún traidor. Sin embargo, a pesar de la minuciosa investigación que hiciera el profesor Bosch, no solo de la vida del Iscariote, sino de los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, el juicio final que tiene todo hombre mundano es de que el financista de Jesús fue un traidor".

Como se podrá leer en el párrafo que antecede, se afirma que "Judas, el único galileo entre los doce, no fue ningún traidor". Resulta que Judas Iscariote era el único no galileo entre los doce. Involuntariamente se omitió el adverbio "no" , de manera que se leyó galileo, en vez de no galileo, con cuya omisión se afirmó que Judas era galileo, lo que es un grave error, pues acontece que lo de Iscariote le viene del nombre de la comunidad de Kerioth o Cariote, ubicada al sur de Hebrón, ésta última una conflictiva ciudad donde están las tumbas de los Patriarcas, poblada de palestinos e israelitas. Cerca de Hebrón estaba Kerioth o Cariote, de donde era oriundo el padre de Judas, llamado Simón de Kerioth.

Esas informaciones sobre el posible origen de Judas, las encontramos en el Evangelio de Juan, quien también acusa a Judas de ladrón. Juan es el apóstol que sugirió a Jesucristo que bajara fuego del cielo para que destruyera el caserío samaritano donde no quisieron recibir al Maestro.

Resulta que no se han encontrado pruebas documentales que determinen dónde nació Judas. Sí se sabe que no fue en Galilea, por tanto no fue galileo como los otros apóstoles. Por otro lado, el apellido Iscariote viene del hebreo que se pronuncia Ish Kerioth, que significa un hombre de Kerioth.

Aclarado el punto de que Judas no fue, por lo menos, galileo cierro el paréntesis para seguir sobre el hombre, su naturaleza y los tiempos que vivimos.

Jesús sí supo que entre los apóstoles habían varios que lo denunciarían y lo negarían. El propósito perverso de sus enemigos, lo advirtió cuando envió a sus discípulos a predicar en su nombre, pero antes les hizo unas advertencias cuyas palabras son eternas y las cuales copio:

"Os envío como ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas. Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los sanhedrines y en sus sinagogas os azotarán. Seréis llevados a los gobernadores y reyes por amor de mí, para dar testimonio ante ellos y los gentiles. Cuando os entreguen, no os preocupe qué hablaréis; porque se os dará en aquella hora lo que debéis decir. No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hable en vosotros. El hermano entregará al hermano a la muerte, el padre al hijo, y se levantarán los hijos contra los padres y les darán muerte. Seréis aborrecidos de todos por mi nombre; el que persevere hasta el fin, ése será salvo". (Mateo, 10;16 al 23 y del 33 al 36).

Jesús les advirtió que no importaban las circunstancias en que se verían envueltos él o sus seguidores, porque la voluntad de los propósitos establecidos es más fuerte que la maldad de los malvados. Quien no tenga hechas, puede dormir tranquilo.

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