EN DIRECTO|20 ago 2013, 12:00 AM|1|POR Eduardo García Michel

La loma azul

"Distinguido señor Ministro:

Entre nuestros campesinos tienen extensísima circulación y firme crédito unas profecías según las cuales todas las aguadas del llano se secarán y entonces el mar volverá a ocupar el valle de la Vega Real debiendo el que desea salvarse irse, con tiempo, a la loma azul, es decir a la que se ve azul desde el llano, que es la cordillera central. Lo cierto es que varios arroyos se han secado y varios otros están en vías de secarse y el río Yaque se está agotando de manera alarmante.

Esos campesinos hablan con entera convicción de que el agotamiento de las aguas corrientes no es sino el cumplimiento de esas profecías pero a nosotros no nos es permitido atribuir ese fenómeno a las dichas profecías toda vez que la causa que lo produce es evidente y se reduce a esto: en las orillas de las corrientes de agua que se han secado ya o están en vías de agotarse quedan muy pocos árboles y los montes que protegían sus cabezadas han sido convertidos en potreros sin sombra…

En nuestro informe (anterior) denunciábamos el peligro que amenaza la existencia del río Yaque, pero creyendo que las cabezadas de ese río solo estaban amenazadas del lado de Santiago y especialmente por parte de los condueños del Pico Alto, denunciamos el peligro como alejado aún por un espacio de cincuenta o sesenta años. Así lo creíamos sinceramente por razón de que desde los últimos bohíos de Pico Alto a la Loma Rusilla habíamos gastado dos días y medio a pie y desde aquella altura no se divisaban labranzas más cercanas en ninguna otra dirección.

Pero, ¡cuán lejos estábamos nosotros de la realidad como muy pronto se encargó la Providencia de hacérnoslo ver! El peligro, en efecto, estaba a las puertas y marchaba a toda prisa, no del lado de Santiago sino del lado de La Vega…

Encontrándonos el Domingo de Ramos en la casa que en Loma Cacique tiene el Dr. Pérez, con la Rusilla frente al comedor, no pudimos resistir el deseo de ir en busca de la soberbia montaña en línea recta y a las 4 de la tarde de ese mismo día salimos, brújula en mano, hacia el rincón más bello de nuestro país, llegando a una de las cabezadas del Yaque el martes a las tres de la tarde, en donde, con gran sorpresa nuestra, encontramos no solo conucos acabados de hacer sino también abundantes tabucos que iban unos y otros hasta las orillas mismas del río quedando éstas desprovistas de árboles.

Ya los últimos amenazantes conucos que no son sino futuros botados, estaban a corta distancia de los más remotos surtideros de agua y nosotros hasta ese día creíamos que el peligro estaba a cien años de distancia.

¡Si el peligro que creíamos a un siglo de distancia nos había hecho temblar por el porvenir del Yaque, cuál no sería nuestra alarma al ver ese peligro a tan corta distancia!

Recomendaciones:

a) Debe hacerse un reglamento prohibiendo, dentro de los límites del vedado, la tumba de árboles y arbustos; el incendio de árboles, arbustos, pastos; la montería; la caza y la castradura de panales..

b) Creación de un puesto de guardia en Manabao que vigile aquella región.

c) Aprovechar la reunión de una Asamblea Constituyente para agregar a la Constitución una disposición que diga: se declaran propiedad del Estado todos los terrenos ocupados por las cabezadas de todos los ríos de la República sean estos navegables, flotables o no, y dichos terrenos serán perpetuamente inenajenables.

d) Creación de una administración especial de aguas y bosques.

Firmado por Dr. Juan B. Pérez Rancier y Dr. Miguel Canela Lázaro.

24 de mayo de 1926."

Comentario de Eduardo García Michel: ya en 1926, hace casi un siglo, los doctores Pérez Rancier y Canela Lázaro alertaban sobre el peligro inminente que se cernía sobre los ríos, ejemplificado por la agresión que sufrían los surtideros de agua en las montañas más encumbradas.

Hoy se observan manifestaciones visibles de que esas fuentes se están agotando ante la mirada de autoridades y ciudadanía, sin que haya reacción contundente, más que la de expresar que la cobertura boscosa ha aumentado, sin que se sepa dónde ni de qué manera.

La sostenibilidad medio ambiental, junto con la inmigración ilegal masiva, y la precariedad y baja calidad de los servicios públicos, constituyen un cáncer que poco a poco se ha ido tragando la viabilidad de la nación dominicana. Se necesita una reacción. Dicen que los sueños, sueños son; convertirlos en realidad es tarea formidable, digna de estadistas con visión, a los que la nación espera, so pena de tornarse en fallida. Llegarán, como siempre llegan las golondrinas. ¿Qué cuándo? Ahora, mañana, luego, quién sabe, pero llegarán.

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