En Directo|19 sep 2013, 12:00 AM|3|POR Dr. Franklin Almeyda Rancier

Rumor y redes sociales

La Real Academia de la Lengua Española ofrece una definición del vocablo rumor como "voz que corre entre el público". A su vez, para la palabra "denunciar" ese mismo diccionario dice que es "dar a la autoridad judicial o administrativa parte o noticia de una actuación ilícita o de un suceso irregular".

En el clásico diccionario para abogados, escrito por un significativo número de magistrados, jurisconsultos y abogados franceses, encabezados por el profesor Henri Capitant, explica que la denuncia es la "declaración por la cual una persona informa una infracción a la justicia, con o sin designación del autor".

Efectivamente, la legislación penal ha recogido la "denuncia" como una forma de apoderar a las autoridades competentes de una infracción, sin necesariamente acusar a alguien en específico. La denuncia puede convertirse en querella, la cual tiene otra connotación jurídica.

En el lenguaje jurídico, como se ve, rumor y denuncia no son exactamente lo mismo. La primera es poner a "correr entre el público"; ahí hay intención de dañar, mala fe. En la segunda se "informa una infracción a la justicia", en este caso se actúa con responsabilidad.

Obviamente, son dos formas diferentes de actuar. Cuando Participación Ciudadana publicó un "Álbum del Rumor Público", colocando por demás a personas especificas entre rejas de celdas, tenía el ánimo e intención de poner a "correr entre el público" esa imagen y esa voz difamatoria e injuriosa contra ellos, para dañar. Si no era esa la intención, por qué no hizo la denuncia ante autoridad competentes?. Por qué se valieron de una supuesta organización en las redes sociales y luego salir en los medios escritos con el tema?

El método para expandir ese tipo de información, "rumor", es "colgarlo" en las redes sociales y luego, con el "ruido" que provoque, "subirlo" a la prensa escrita. Pero claro, existiendo también una especie de complicidad con esos medios escritos.

Los periódicos escritos han ido pasando a ser propiedad de empresarios dedicados a cualquier actividad productiva, interesados en protegerse políticamente y para tener "cancha" para enfrentar a sus competidores. Los periódicos en nuestro país y en otros países han dejado de ser propiedad de los periodistas. Habrá que hacerse algo parecido, pero invertido, a lo que se dispuso con los bancos que no pueden ser dueños de medios; con relación a los medios, debe ser que ellos sean propiedad y/o controlados por periodistas.

La prensa digital, que como hemos dicho es muchas veces el adelanto de la prensa escrita, es incontrolada y suelta, peor cuando agrega los comentarios de los lectores al pie de la información que publica.

Igual ocurre con las redes sociales y los interactivos en la radio, es algo deliberadamente suelto y de uso ofensivo en el debate mediático; estos interactivos son organizados para entrar en los conocidos "cuartos de guerra mediática" que organizan grupos en partidos políticos o en la sociedad civil, para reducir a sus oponentes.

En Twitter, Facebook y otras redes existe una especie de sicariato digital organizado para matar figuras morales construidas con respeto a los valores. Esos sicarios son personas que, en muchas ocasiones, ni sus nombres ni sus imágenes ofrecen; embisten con comentarios desaprensivos sin que el agraviado pueda hacer valer, legalmente y en igualdad de derechos, su defensa e integridad.

Se dice que eso es libertad de expresión y derecho a la comunicación. Lo creo, siempre que el que lo haga pueda también ser identificado para que reciba la respuesta apropiada del agraviado. O si el agraviado desea ejercer su derecho al recurso legal, medio último civilizado.

Un agravio infamante e injurioso hecho por una persona anónima en Twitter o Facebook deberá reclamarse legalmente contra esas dos empresas de redes, puesto que ellas deben responder por los que en ellas se registran, pero esas empresas protegen las identidades de esas personas con seudónimos bajo el argumento de privacidad.

En radio viene ocurriendo algo similar, especialmente en los llamados programas de panel e interactivos. Ahí llaman personas que dicen lo que se les ocurre sin que puedan ser controlados por los conductores de esos programas. En ocasiones son los mismos conductores quienes lo hacen.

Como se ve, los medios de comunicación, con la incorporación de la tecnología digital, han tomado niveles de desarrollo que no pueden ser normados por legislaciones superadas e inaplicables. Tiene mucho sentido hablar de una codificación moderna para los medios de comunicación modernos.

En los últimos tiempos hemos visto cómo a través de las redes sociales se mueven grandes multitudes, por ejemplo en España, Brasil, Chile, Libia, Egipto y otros. Sin embargo, en el país que motoriza esas redes y lugar donde están los grandes y abundantes servidores, los Estados Unidos, esas convocatorias no prosperan; sucedió, pero no ha ocurrido de nuevo. Por qué empezó dándose y luego se desplomó?; es que no hay problemas sociales y económicos?

Se sabe que grupos organizados, sean estos de los partidos políticos o de la sociedad civil, montan campañas contra personas públicas con ánimo de dañarlas moralmente, a veces hasta con hechos fabricados y puestos a circular como el que nada le importa lo dicho.

En las redes sociales se ve el perfil y asociación de intereses que definen las tendencias políticas y partidarias, así como de otra naturaleza. Son montajes políticos realizados con fines políticos.

Participación Ciudadana, entidad patrocinada por USAID y el gobierno norteamericano, así como por sectores políticos y empresariales dominicanos, ha estado usando esas redes con la misma ligereza e irresponsabilidad comentada. Lo ha hecho para pretender reducir la capacidad de respuestas del PLD y porque no se ha podido rehabilitar la fuerza opositora. Ese nucleamiento de figuras de la sociedad civil ha sufrido una metamorfosis y se ha convertido en nuevas garrapatas para subirse en el lomo del gobierno y debilitar sus energías, al mismo tiempo que desplazan dirigentes del partido de gobierno y los obligan a retroceder, con el propósito de ocupar esos espacios.

El más reciente ha sido publicar un "Álbum del Rumor Público" colocando entre rejas de celdas a funcionarios de este gobierno. Cuando vi ese panfleto recordé aquella expresión popular: "palabras traen respuestas". No tardó en suceder, se pusieron casi fuera de sentido cuando a uno de sus dirigentes más importante se le trató con la misma crudeza.

Me temo que no han entendido que el PLD es un partido templado, preparado para las adversidades políticas inimaginables y que el debate mediático constituye su menor dificultad, mas bien "esos son vientos que no tumban cocos".

franklinalmeyda@gmail.com

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