Tengo 27 años de edad y he aprendido de un Duarte que parece haber sido demasiado para esta nación, que parece que no le merecíamos ni a él ni a muchos otros grandes dominicanos de antaño. Ofrendaron su vida, sus bienes, sacrificaron todo para que tengamos un gentilicio, para que seamos los protagonistas de nuestra propia historia.

Ese Duarte, esos héroes, aunque cada cierta fecha unos, incluyéndolo a usted, le honren pleitesía, en la práctica han sido burlados históricamente y en tiempos contemporáneos ni se respeta su memoria. Mientras Duarte y su familia dieron sus bienes para libertar esta nación, usted señor Presidente conspira contra el provenir de todos los dominicanos que ni siquiera han nacido, endeudando el país a un ritmo como que no es el futuro de 10 millones de dominicanos el que usted tiene en sus manos.

No sólo eso, mientras Duarte llamaba a castigar a los malos dominicanos usted es cómplice con su silencio de aquellos que se roban el patrimonio de todos los dominicanos. Rumores se oyen de reforma fiscal cuando la nómina pública esta absurdamente abultada. La impunidad está legalizada en esta nación. Hemos sobrepasado los límites que una nación como la nuestra puede soportar de inmigrantes.

Este es su segundo mandato, olvídese de seguirle el juego a sectores con intereses malsanos sobre esta nación. Honre a Duarte en la práctica, señor Presidente.

A. J. Javier

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