¿Dónde, aquí en RD? No señor presidente, no es así. Porque convirtieron la escuela en una guardería, donde a los educandos se les deja más tareas que deseos de aprender. Donde se exige al educando más de su capacidad; no se puede cargar de tareas al educando, porque va a detestar la educación.

El pedagogo Quintiliano lo propuso: “No se le puede exigir al educando trabajos excelentes antes de tiempo. Si este principio no se llevara a cabo, podría provocar que el estudiante aborreciese el estudio y que de esta forma tenga una visión equivocada de lo que realmente es la educación”. En realidad, ¿es este el plan? ¿Hacer que los niños, niñas y adolescentes odien la educación? Porque si es así, lo están logrando.

Tendremos una revolución educativa, cuando el maestro, en vez de ser una figura que infunde miedo, sea un motivador, inspirador, capaz de relacionarse con el alumno. Tendremos revolución educativa, cuando el progreso del estudiante no dependa de una absurda calificación, o de un logaritmo. Será revolución, cuando el niño tenga tiempo de estar en familia y recrearse.

Será revolución, cuando en vez de hacer énfasis en pasar de curso, se haga énfasis en alimentar la creatividad, los valores cívicos, las relaciones humanas, cuando no sólo se consuma conocimiento, sino que se cree conocimiento, que se practique. Será así, cuando el alumno al salir de la escuela, tenga deseos de seguir aprendiendo en casa por pasión, no por obligación.

No me identifico con el modelo educativo, que en vez de alentar, desalienta y encierra a los alumnos en una caja de obligaciones.

Lucio S.

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