OPINIÓN
| 08 FEB 2013, 12:00 AM

Conversación permanente


La democracia debe ser una conversación permanente entre dirigentes y dirigidos y, ¿por qué no?, también entre dirigentes y dirigentes. La democracia es diálogo, el intercambio de razones para llegar al compromiso que permita la acción común. La actitud de cerrarse a la conversación conduce a la autarquía del pensamiento, a la exclusión de los otros, al personalismo irreflexivo y autoritario. De espaldas comienzan los duelos y, después de unos pasos, ya de frente, es tarde para conversar, porque los disparos buscan sus muertos. Martín Torrijos, también, sugiere a Vargas nombrar una comisión para dialogar. El sentido común pide diálogo. hfigueroa@diariolibre.com

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    La pregunta del día

    ¿Se podrá elegir a miembros de la Junta Central Electoral no vinculados a partidos políticos?