“MONTECRISTI. Un incendio redujo a cenizas una vivienda ayer tarde en esta ciudad, donde el Cuerpo de Bomberos no pudo acudir en auxilio de sus propietarios, debido a que no tienen un camión de bomberos.”

Así dice la crónica periodística. El camión de bomberos tiene un año en reparación en la capital, mientras la ciudad, sus habitantes y la región, están desprotegidos frente a la eventualidad de un incendio.

Es verdad sabida que los cuerpos de bomberos son cenicientas en todos los pueblos donde operan. Evidentemente, no es por falta de fondos, pues aquí sobra el dinero para el gasto dispendioso y para las “botellas”, pero no hay iniciativa ciudadana que ordene las prioridades nacionales.

No es verdad que Montecristi no tiene ciudadanos capaces, que vivan allá, en otros lugares y hasta en el exterior, de dotar a su comunidad de un camión de bomberos. No es verdad que Montecristi no produce suficientes ingresos al Estado para que se le dote de un camión de bomberos.

Nuestra gente tiene que empoderarse. No hay alternativa.

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