El Defensor del Pueblo, ¿y qué?

OPINIÓN
| 02 ENE 2013, 12:00 AM

Está hasta en la Constitución, pero sigue en el aire

Nadie sabe por qué se aprobó la figura del Defensor del Pueblo, pero menos por qué se le dio categoría constitucional, si al final iba a ser una de las tantas leyes que no se aplican.

El Congreso tiene el problema, y no sabe cómo solucionarlo, a pesar de que los candidatos abundan y las postulaciones sobran.

Al principio fue como un relajo, y no solo aspiró al cargo el gato, sino también el perro, y hasta la cotorra de la casa.

Sin embargo, nada pasó. Y muchos ansiosos, que se consideraban bien apadrinados, tuvieron que recogerse ante un panorama que no se definía.

Inexplicablemente.

Por ejemplo, los activistas de los derechos humanos creyeron llegada su oportunidad, y tampoco.

El 2013 se espera que sea el año de la consagración de ese estatuto, al parecer inútil, y desde ya se sienten las ráfagas de los vientos de campañas bien montadas.

Para presionar, claro está, pero no el cumplimiento de esa legislación, sino la escogencia de determinada persona. No importa la función, interesa el beneficiario.

Y después se quejan de que el Estado sale caro.
COMENTARIOS
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  • 1

    La pregunta del día

    ¿Apoya que la iglesia católica perdone a las mujeres que abortan?