El Espía

OPINIÓN |
18 ENE 2013, 12:00 AM

La vieja guardia del PRD tronó ayer con discursos incendiarios, y advirtió que nuevamente se sacrificará por la democracia y la existencia de ese partido. Andrés Bautista abandonó su tradicional estilo flemático con una inusual arenga. Ramón Alburquerque (el mismo de "entren tó, c...") motivó a las bases a "estar en los alrededores". Hipólito le hizo una seña al legendario Vicente Sánchez Baret para que cogiera el micrófono, y para qué fue eso, el hombre de repente se sintió con tanta fuerza, que hasta golpeó en la mesa principal. La tanda la cerró Tony Peña, con un tono enérgico que muchos lo creyeron "igualito al de Peña Gómez". Ahí había mucha gente, joven y vieja, en ánimo de armas a tomar. ¡Bueeeno!
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    La pregunta del día

    ¿ Resolverá el nuevo jefe de la Policía Nacional la delincuencia?