La gente no cuenta

OPINIÓN |
06 MAR 2013, 12:00 AM

A cada momento se inician obras públicas a cargo de diferentes oficinas del Estado, sin que los moradores de las zonas afectadas o quienes transitan habitualmente por ellas sean advertidos oportunamente. La gente no cuenta.

Cuando se abre una avenida principal o una calle, no sólo se afectan los moradores de la zona: los negocios sufren la pérdida de actividad, y todos aquellos que utilizan esas vías para trasladarse a sus lugares de trabajo o sus hogares, ven aumentar las molestias y los trayectos.

¿Qué cuesta avisar que el día tal se iniciarán tales trabajos, para que la gente tome las previsiones de lugar?

El país es consciente de que hay que pagar un precio por el desarrollo, y acepta las molestias de buena gana, pero es elemental el aviso a tiempo, para que cada uno tome las medidas de lugar para aminorar el perjuicio.

¿Quién le paga las menores ventas a los comerciantes y el daño del polvo a la mercancía, equipos y local de un empresario? Cuándo aprenderá el Gobierno que lo cortés no quita lo valiente...

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