Lula

OPINIÓN
| 04 FEB 2013, 12:00 AM

El gesto inicial: entró al salón y saludó a cada uno de los presentes, estableciendo una relación horizontal con todos. El estilo: un relato ameno desprovisto de cualquier toque de divismo, el de un amigo muy humano. El contenido: cargado de la sabiduría sacada de la acción y no de teorías sin aplicación. La imagen: la de un hombre que no tiene nada que esconder, el que muestra la perfecta redondez del ser y no la hinchazón del falso parecer. La lección: los gobernantes deben hacer lo obvio, lo que todos sabemos debe hacerse. La esperanza: ojalá todos sean Lula. hfigueroa@diariolibre.com

COMENTARIOS
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    La pregunta del día

    ¿Apoya usted la huelga de los médicos del IDSS?