Serenidad competente

OPINIÓN
| 10 DIC 2012, 12:00 AM

Un país no puede ser gobernado por la emoción ni la irracionalidad.

El destino de cualquier país se forja a base de un sereno ejercicio de competencia y prudencia.

Búsquese en el mapa del mundo a los países que se han desarrollado y se verá como regla constante el aserto anterior y en los casos en que en determinados períodos históricos se han dejado llevar por la emoción, el pago consiste en períodos de autoritarismo para restaurar el orden y la confianza perdidos.

Esa es la lección de la historia.

Ahora bien, las autoridades y las elites nacionales tienen el deber de canalizar las inquietudes de la población, articularlas y orientarlas hacia objetivos de bien social. Por ejemplo, en estos instantes hay una fuerte demanda, lamentablemente entintada de color político, para que se aclaren supuestos malos manejos en la conducción de la cosa pública.

Una promesa de las autoridades de investigar seriamente el asunto, sería una medida prudente, porque en el clima irracional que se ha creado es imposible proveer respuestas aceptables para los manifestantes.

La creación de una comisión de investigación formada por personas reconocidas por su experiencia y capacidad, por su honestidad y buen nombre, podría servir para establecer responsabilidades que luego serían llevadas a los canales correspondientes.

Se trata de dar sentido a una institucionalidad que no acaba de responder.

atejada@diariolibre.com
COMENTARIOS
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  • 1

    La pregunta del día

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