Criticarte - Desde la butaca X-9: La Gala de los Casandra

Hay que partir de un hecho, a la mayoría de la gente le ha gustado, en general, el espectáculo que acompañó a la gala de entrega de premios Casandra. René Brea no zozobró. Nada tiene que demostrar tampoco, porque si no tuviese talento no hubiese sido seleccionado para producir los premios por 4 años.
No obstante, algunas aguas se colaron en eso de 'la última hora' y el productor no supo mantener el pulso hasta el final, ya que el mejor momento, ese radiante segmento de homenaje a WilfridoVargas, debió cerrar la noche. Después de eso, el show bajó de intensidad y fue saltando de sketch en sketch, ya para siempre a otro nivel, hasta llegar a Daddy Yankee y la entrega de El Soberano. Dicho sea de paso, sigue sin encontrarse la fórmula ideal para presentar El Soberano, faltan fanfarrias, emotividad, dramaturgia.
La cuestión es que sobraron par de segmentos que bien pudieron no haber estado. El de la bachata debió tener mayor realce, con más figuras conocidas del género, pues casi todo fue sobre los hombros de Zacarías Ferreira.
El Casandra al Mérito de Vinicio Franco pasó casi sin glorias. El Casandra del Público finalmente fue entregado en la alfombra, cuando en buena lid debió tener protagonismo en la gala misma. El énfasis en El Batallón durante la gala misma pareció más una operación de mercadeo que algo realmente merecido. Opino que, sin desdorar la calidad de éstos, no han tenido la relevancia y la trascendencia de El Poeta Callejero o Secreto, por poner dos ejemplos de los de la nueva hornada.
Las coreografías eran muy repetitivas y el Cirque Éloize no tuvo protagonismo.
Pero ¿cómo se entregan los Casandras Internacionales? ¿A quienes hacen el favor de venir a la gala o a quienes lo merecen? Pienso que el más rechazado ha sido el de la Huésped Ilustre Gloria Trevi, que después de sus escándalos no había mirado a esta media isla y nos hizo el favor de doblarnos par de canciones en el espectáculo. O el de William Levy, solamente superado por Jeancarlos Canela el pasado año. Nada, que se les premió por bonitillos.
Otras propuestas, como Nancy Álvarez, se merecían más el premio al mejor comunicador en el extranjero que Ernesto Jerez, digo yo. De cualquier modo, el espectáculo fue ágil -aunque muy largo-, colorido y lleno de tecnología.
No obstante, algunas aguas se colaron en eso de 'la última hora' y el productor no supo mantener el pulso hasta el final, ya que el mejor momento, ese radiante segmento de homenaje a WilfridoVargas, debió cerrar la noche. Después de eso, el show bajó de intensidad y fue saltando de sketch en sketch, ya para siempre a otro nivel, hasta llegar a Daddy Yankee y la entrega de El Soberano. Dicho sea de paso, sigue sin encontrarse la fórmula ideal para presentar El Soberano, faltan fanfarrias, emotividad, dramaturgia.
La cuestión es que sobraron par de segmentos que bien pudieron no haber estado. El de la bachata debió tener mayor realce, con más figuras conocidas del género, pues casi todo fue sobre los hombros de Zacarías Ferreira.
El Casandra al Mérito de Vinicio Franco pasó casi sin glorias. El Casandra del Público finalmente fue entregado en la alfombra, cuando en buena lid debió tener protagonismo en la gala misma. El énfasis en El Batallón durante la gala misma pareció más una operación de mercadeo que algo realmente merecido. Opino que, sin desdorar la calidad de éstos, no han tenido la relevancia y la trascendencia de El Poeta Callejero o Secreto, por poner dos ejemplos de los de la nueva hornada.
Las coreografías eran muy repetitivas y el Cirque Éloize no tuvo protagonismo.
Pero ¿cómo se entregan los Casandras Internacionales? ¿A quienes hacen el favor de venir a la gala o a quienes lo merecen? Pienso que el más rechazado ha sido el de la Huésped Ilustre Gloria Trevi, que después de sus escándalos no había mirado a esta media isla y nos hizo el favor de doblarnos par de canciones en el espectáculo. O el de William Levy, solamente superado por Jeancarlos Canela el pasado año. Nada, que se les premió por bonitillos.
Otras propuestas, como Nancy Álvarez, se merecían más el premio al mejor comunicador en el extranjero que Ernesto Jerez, digo yo. De cualquier modo, el espectáculo fue ágil -aunque muy largo-, colorido y lleno de tecnología.
Alfonso Quiñones
Alfonso Quiñones