Revista|24 dic 2012, 12:00 AM|POR Mercedes Guzmán

Por una Navidad sin excesos

Se trata de compartir en familia, y pasarla bien

Santiago. Luego de 12 horas de fiesta y tragos, finalmente el joven conducía de regreso a casa. De repente despierta en el hospital y con la cabeza vendada. Por el estado de su vehículo y los reportes de amigos y familiares sabe que sufrió un accidente.

Tiene recuerdos borrosos de lo que pasó esa noche, es lo que el psicólogo y especialista en adicciones Oscar Benliza llama amnesia alcohólica o lagunas mentales.

Es solo una de las consecuencias de los excesos que están a la orden del día en esta época de alegría y diversión. Se come y se bebe de más, y la mayoría no concibe el disfrute sin bebida alcohólica, trayendo consecuencias fatales para sí mismo y las familias.

Por eso en esta época del año es cuando más se colman las emergencias de los hospitales y clínicas de accidentados producto del manejo irresponsable de algún conductor embriagado. Otros motivos de consultas son las intoxicaciones por alcohol y las comidas.

Lo ideal es compartir sin perder la compostura, evitar las grandes ingestas de bebidas alcohólicas y las mezclas; en vez de esto, y a la hora de mezclar con comidas, elegir un trago suave como vino, ponche o cerveza, y después de la cena elegir un trago que sirva de digestivo.

El doctor Benliza establece que el efecto del alcohol en el cuerpo va a depender del aspecto físico y de cómo estén las hormonas en ese momento. "Lo que recomiendo es moderar la bebida, a las personas que cuando se habla de fiesta creen que el mundo se va a acabar, que entiendan que la vida sigue; así es que vamos a evitar los excesos y a no manejar bebiendo", sugiere el experto.

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