Revista|26 dic 2012, 12:00 AM|2|POR Himilce Amelia Tejada

Deseos para que el 2013 sea como lo merecemos

Que el año que se avecina sirva para revivir el espíritu de nación.

SANTO DOMINGO. Cuando iniciamos este intercambio culinario y nutricional con los lectores, hace más de una década, acostumbramos cerrar el año con "mis propios deseos" para el que llega. Sin orden ni concierto, son deseos muy personales con la esperanza de que encuentren eco en otras listas y que el año que inicia nos sea propicio y abundante en bendiciones.

No olvide el lector que mientras aprendemos juntos de "probióticos" e índices de masa corporal y nos asombramos ante los talentos ocultos de la batata, el plátano verde y la habichuela roja; esta humilde articulista paga demasiado en impuestos que siguen subiendo para tapar hoyos de campaña y construcciones viciadas; la engañan cada vez que vierte gasolina (y ahora paga RD$2 más) y sufre un montón cuando tiene que ir al supermercado, como toda madre de familia.

Así que…ahí van:

Que bajen los artículos de primera necesidad: nadie sabe por qué suben o se mantienen tan altos, pero creo que el mejor regalo para el 2013 es que nos sorprendan con la noticia de que al igual que los mayas, los genios del Palacio "calcularon mal" y el hoyo no es tan profundo como nos vendieron y, en consecuencia, como gesto de buena voluntad del nuevo gobierno, bajarán por decreto el precio de los plátanos verdes y los tomates maduros. Y el arroz, las habichuelas, la carne….

De verdad no nos oponemos a que todos tengan la parte del pastel que les corresponda, pero sin necesidad de estrangular a los consumidores. Pero si nada de eso funciona, aquí hay una idea estúpida: ¡importen!

Si los propios dominicanos no se conduelen del bolsillo de sus pares, que alguien tome la valiente decisión de propugnar el bien mayor y traigan de fuera plátanos baratos si hacen falta. Estoy segura que los de aquí, chiquititos y flacos, encontrarán la forma de ponerse en precio y todos contentos.

Que una taza de café no se convierta en un lujo: Unos sorbitos de café caliente por la mañana, robaban el poquito de sueño que quedaba y nos llenaba de aliento para la dura jornada que se presentaba. ¿Han notado lo que cuesta una libra de café? Cada sorbo sabe a cobre. Si nadie se lo ha preguntado, yo lanzo el grito de alerta…¿por qué estamos pagando tanto por una libra de café criollo? Ni que fuera orgánico…

Que se pueda consumir el agua "potable": El cólera llegó para quedarse, eso lo saben hasta en el Ministerio de Salud Pública, que se niega a revelar la realidad de la epidemia en el país. El agua potable es la principal línea de defensa contra docenas de enfermedades que se transmiten por agua contaminada o por una incorrecta manipulación de alimentos. Venga en grifo, en camiones o por botellones, el agua potable es un derecho, no un lujo.

Que los dominicanos aprendamos a comprar mejor: No se trata de aprovechar especiales, sino de temporadas. Hay ciclos naturales de cosecha de los productos agrícolas; por lo tanto, consuma limones cuando hay abundancia, no a precio de lingotes de oro o como se lo pongan en el mercado. Si considera que están caros, y que de usted están abusando, no los compre.

El otro día, querían que pagara RD$170 por un paquete con cuatro tomates. Intenté recordar qué ciclón había pasado para destruir todas las plantaciones del país y no recordé ninguno. Dejé los tomates con mis mejores deseos para el productor. Calculé que había otras fuentes de nutrientes similares en la góndola de al lado y compré otros artículos a mejor precio. ¡El amor por mi bolsillo supera a mi amor por los tomates!

Que entendamos que vivir con cierta calidad es una opción enteramente nuestra: Crisis ha habido siempre y siempre habrá quien se beneficia de ella a expensas del que se deja. El estrés puede matarlo si no lo controla. Cocine lo que vaya a comer en base a un menú planificado; compre con conciencia y controle sus impulsos. Siéntese a determinar lo que considera imprescindible de lo importante y guarde los antojos en la gaveta de los "lujos", hasta que pueda dárselos.

Conviértase en un Pro-consumidor desde su casa: No le deje todo el trabajo a Altagracia Paulino. Haga uso de su derecho como ciudadano y haga valer sus impuestos. Quéjese, denuncie, indígnese, haga pancartas y salga a las calles. Las cosas tienen que cambiar y tiene que ser para bien.

Espíritu de nación: Que el año que se avecina, con todos los problemas anunciados, sirva (a falta de otra cosa) para revivir un espíritu de nación que se ha perdido. Que nos unamos para avanzar en cualquier dirección, pero juntos, rescatando los valores perdidos y convirtiéndonos finalmente en una sociedad que se hace respetar, respetando.

Lo gracioso del asunto es que gran parte de estos "deseos" se han repetido por algunos años corridos, pero no pierdo la fe. Declaro que tendremos un mejor año 2013, a pesar de los políticos y los articulistas con tendencia de izquierda. ¡Porque nos lo merecemos! ¡Feliz año nuevo Dominicanos!

himilcetejada@live.com

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