Turismo|28 mar 2013, 3:00 PM|POR EFE/Por Claudia Munaiz

Algo más que un vía crucis

Real de Catorce, pequeño pueblo en el centro de México, revive en Semana Santa tradición religiosa
La representación viva de la Pasión de Jesús por las calles empedradas de Real de Catorce. Foto:Homero Adame
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Real de Catorce, un pequeño pueblo en el centro de México, se convierte en Semana Santa en un escenario cinematográfico que revive la tradición religiosa. Pero hay más: el viajero podrá recorrer la ruta del peyote en el desierto, subir cuestas empedradas con vistas espectaculares o visitar el túnel Ogarrio con su capilla de frontón neoclásico.


Nombrado "Pueblo Mágico" en 2001, Real de Catorce, en el estado de San Luís Potosí, ya desprendía misticismo desde mucho antes con sus calles legendarias repletas de historia No en vano, el escenario de esta región está decorado por bosques de yucas y biznagas cabuches con cabezas rojizas.

Razones de sobra para que Gastón Ramos San Millán, Director General de Desarrollo de Productos Turísticos de la Secretaría de Turismo (SECTUR) resuma, en una entrevista con Efe, por qué este enclave potosino forma parte del Programa de Pueblos Mágicos:.

"Un Pueblo Mágico lo que busca es tener misticismo, albergar tradiciones con leyendas muy arraigadas. La parte intangible, la herencia cultural y la riqueza histórica se ponen en valor juntos. En Real de Catorce todo esto confluye".

Real de Catorce se encuentra a 2.750 metros de altitud y la única vía de acceso es a través del túnel de Ogarrio, de 2.300 metros de longitud. En el siglo XVIII se descubrieron unas minas de plata que aceleraron la llegada de multitud de buscadores del oro blanco. Pero el lugar fue inaccesible hasta la inauguración en 1901 del túnel, que lleva el nombre del pueblo español del que era originario el constructor de la obra, Vicente Irizar. Se cree que hacia el año 1850 habitaban en Real más de 10.000 personas y que explotaban las 100 minas existentes.

EL PUEBLO MÁGICO Y LA CRUCIFIXIÓN.

En Semana Santa destaca la celebración del Vía Crucis viviente. Se trata de una tradición religiosa con más de cuarenta años en la que participan personas originarias del pueblo y de comunidades aledañas para representar los últimos momentos vividos por Jesucristo hasta ser llevado a su crucifixión.

Homero Adame, escritor radicado en San Luís Potosí, conoce a la perfección este pueblo y sus alrededores. Sus crónicas de viajes y demás impresiones quedan reflejadas en su blog Mitos y Leyendas de México.

"Real de Catorce era considerado mágico desde antes que existiera el Programa de Pueblos Mágicos. Sus características de antiguo pueblo minero, abandonado, en ruinas, le dio un encanto fantasmal que, desde hace décadas, ha atraído a muchos turistas ávidos de conocer lugares diferentes".

"También es un pueblo extraño porque allí coinciden mexicanos (de cualquier clase social), extranjeros y, ocasionalmente, miembros de una de las etnias más mitificadas del país, los wixárrika o huicholes, y coinciden efímeramente para interactuar de manera superficial", comparte el autor con Efe.

Según Adame, "la Semana Santa es una buena época para visitar este pueblo que hechiza por las muchas actividades culturales que se organizan". Y describe así el vía crucis viviente: "El Viernes Santo se representa el juicio a Jesús, que es muy emotivo, mientras que el camino al Calvario es más evocativo, pues el entorno árido y de poco contraste de color te remonta a Medio Oriente y a tiempos pasados. Y La Crucifixión se escenifica en lo alto de un cerro agreste, bajo cielos de intenso color azul, que le dan al ambiente un toque de realismo y misticismo adicional".

En Real de Catorce, además de esta peregrinación de origen católico, existe una de origen pagano, la de los huicholes que llegan a las llanuras de Catorce para recolectar el peyote, conocida como la "planta que hace que los ojos se maravillen" y llevarlo al cerro sagrado de El Quemado.

Allí, en una ceremonia repleta de misticismo y espiritualidad, hacen entrega de las ofrendas a sus dioses. En planos menos místicos, lo que provoca el efecto alucinógeno de este cactus en peligro de extinción es la mezcalina que posee. Un efecto que puede prolongarse hasta 10 horas.

AMPLIA OFERTA HOTELERA.

Real de Catorce presenta una gran oferta de alojamiento y hospedaje. Según la Secretaría de Turismo Estatal hay más de 20 hoteles con cerca de 300 habitaciones de diferentes categorías.

José Pérez, gerente del Hotel Mina Real, comenta que esta es la segunda Semana Santa en la que brindan servicio y que efectivamente, es una de las mejores temporadas para el pueblo. "A estas alturas nosotros ya tenemos las once habitaciones reservadas para los días santos (miércoles, jueves, viernes y sábado)".

Por otra parte, los municipios del altiplano potosino se han coordinado para diseñar junto a la oficina de turismo del estado un Plan Operativo de Atención al Turista.

El funcionario de la SECTUR, Gastón Ramos, comenta a Efe que "ahora ya hay infraestructura para atender a todos los visitantes. Y la oferta cultural es muy amplia durante todo el año pero especialmente en estas fechas".

Y añade que el gobierno estatal y las autoridades del municipio catorceño se están esmerando para atraer al mayor número de turistas tanto nacionales como extranjeros. La multitud de eventos de cultura popular programados así lo demuestran.

Además, los sitios de interés turístico están listos, así como guías debidamente capacitados y artesanos y comerciantes que ofrecen una amplia variedad de productos típicos.

OTROS PUNTOS DE INTERÉS.

Quien vaya a Real de Catorce debe conocer la llamada Tierra Sagrada. Después de subir durante tres horas por caminos escarpados se llega a El Quemado o Wirikuta, el punto con más magnetismo de la zona. En la cima, desde donde se contemplan paisajes magníficos, se ubica una capilla diminuta que guarda atrapa sueños, ofrendas, platos con fruta así como veladoras e incienso. A la derecha, una estampa en miniatura de Real de Catorce. A la izquierda, el vasto desierto.

La etnia de los huicholes considera que El Quemado es el cerro sagrado. No en vano, según su creencia, allí nació el sol, su Dios particular.

Otros sitios de interés:.

La Casa de Moneda: sus actividades datan de 1863 a 1866 y se dice que llegó a acuñar un millón y medio de pesos.

Túnel de Ogarrio: inaugurado en 1901 es el principal acceso al pueblo y cuenta con una extensión de 2.3 kilómetros de largo. Puede visitarse su capilla interior con frontón neoclásico.

Jardín Hidalgo: considerado el corazón del pueblo, está rodeado de árboles, comercios y restaurantes.

Plaza de la Carbonera y Centenario: donde se reúnen parte de los edificios más famosos de Real de Catorce, como La Casa de Moneda, La Parroquia de la Inmaculada Concepción y el Palacio Municipal.

Las Minas de Dolores trompeta y Padre Flores y El Panteón, rodeado por una monumental muralla de piedra con una puerta de hierro forjado.

En definitiva, este pequeño lugar lleno magia, cuando parecía que iba a languidecer por la crisis de la minería, resurgió de sus cenizas. Narran los más devotos que el pueblo entero se encomendó a su santo patrono, San Francisco de Asís, y que esa fue su salvación. En los años setenta se hizo famoso por el peyote.

Hoy es un destino espiritual tanto para cristianos como para paganos.


Por Claudia Munaiz.



FOTOS: Cortesía de Homero Adame y Claudia Munaiz.
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