Revista|15 abr 2013, 12:00 AM|POR Alfonso Quiñones

V Congreso MIC, dedicado al folclor, finalizó ayer

Lo académico investigativo se unió a portadores vivos. Próximo MIC dedicado a música popular
Totó la Momposina, ella sola, a capella, movió al GTC.
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SANTIAGO. "La canción de autor en el Caribe" será el tema del VI Congreso MIC. O sea, el mundo de los trovadores y juglares populares, desde Bob Marley hasta Silvio Rodríguez. El VI Congreso MIC se realizará a fines de la primera quincena de abril del 2015, dio a conocer ayer en Santiago el Comité Organizador del evento, al terminar el V Congreso, dedicado al folclor.

Uno de los más importantes aderezos de cada Congreso de Música, Identidad y Cultura (sesionó desde el viernes en el Centro León de Santiago), es la conjunción de lo académico con lo vivo.

La noche del sábado Totó la Momposina, a capella, en el Gran Teatro del Cibao, demostró por qué ha sido la gran estrella del evento, al poner a cantar a coro a todo el teatro "apilá e arró, yoroyó...", uno de esos cantos de las riberas del Magdalena que ha llevado al Carnegie Hall y al Olimpia de París, al Bolshoi de Moscú y al Auditorio de México.

El espectáculo fue cerrado -tras una perorata de 6 minutos explicando lo obvio- por el Ballet Folklórico de Santiago, que incluyó un merengue (bien bailado entre bambalinas por Totó la Momposina), entre otros ritmos autóctonos, donde el colectivo demostró una alta calidad en sus ejecuciones.

Antes se había presentado el Ballet Folklórico de Quintana Roo (México), con sus bailes costumbristas, donde las música denota influencias de la jarana peninsular y fusiones de ritmos llegados de Belice y Jamaica.

El Teatro Cocolo Danzante de los Guloyas (Patrimonio de la Humanidad) llenó de colorido la sala en arribo y despedida, con flauta, redoblante, bombo y triángulo, y esos tocados altos de pluma de pavorreal, su vestuario, los artilugios del brillo, donde en el baile con hachas tiene puntos de contacto con los iremes del abakuá.

Racine Mapu De Azor (Haití), trajo cantos religiosos acompañados de danzas. La última noche en el GTC había sido abierta por Crispín Fernández en el saxo, Edis Sánchez en el tambor de palo y Jaime Estepan (guitarra eléctrica), con una Suite Folklórica, de Luis Díaz, que le llevó 10 años concebirla y aprendérsela de memoria.

La noche del sábado, el Ensamble Folklórico del Conservatorio de Música, dirigido por Edis Sánchez, incluyó, tres muchachas percusionistas, flauta, trompeta, guitarra y güiro.

"Voy a cantar este chuín/ ten cuidado si te enoja/ este chuín va dedicado/ a la de la blusa roja...", improvisaron los muy aplaudidos Chuineros de Baní. De allí llegaron también los de la Sarandunga.

Se presentaron Son Cosita Seria (chicanos), con tres guitarras y una zapateadora; Mauro y Julio Domínguez con sones jarochos. C-Force, de Bahamas (piano, bombardino y flauta, acompañados de percusión); el Grupo Caverchelo, de Guantánamo (changüí), abrieron el camino para que llegara Mapeyé (Puerto Rico) y sus trovas improvisadas y canciones. Ellos mismos acompañaron a Emiliano Sardiñas, el gran poeta decimista cubano, que derrochó humor y se echó al público en el bolsillo, antes que cerrara Eneroliza Núñez y su grupo de salves de Mata de los Indios.

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