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Criticarte|14 oct 2013, 12:00 AM|11|POR Alfonso Quiñones

Palito de Coco

Queridos niños, los nacidos y los que están por nacer: ¡soy culpable! Quiero pedirles perdón desde estas humildes líneas que se han de llevar el viento y el olvido. Les pido perdón en nombre mío y de todos los que me acompañan en este mundo, por la herencia que les estamos dejando.

Pertenezco a una generación que aún conocía el placer de leer libros, para quienes la Cultura era un elemento de distinción. Porque se puede ser pobre, pero lo malo es la ignorancia y lo peor es la incultura. Sabiendo como sabemos que la cultura es todo el conocimiento que uno va absorbiendo a lo largo de la vida.

Pertenezco a una generación a la cual le cayó de pronto, como una granada en las manos, de sorpresa, el gran salto tecnológico del mundo digital, y con él las computadoras, los juegos de vídeo, los celulares, el Internet, y otras maravillas, que confío, en algún momento, la Humanidad sabrá dominar en aras del bien. Somos seres de tránsito.

Quiero pedirles perdón porque estamos siendo incapaces de dejarles en herencia un mundo con justicia social e igualdad -que no igualitarismo-; un mundo en el que se mida a las personas no por lo que tienen, ni por el color de su piel, ni por su belleza, sino por lo que saben, por su cultura y sus conocimientos. Un mundo donde la mediocridad, la frivolidad, el oportunismo, la comercialización desenfrenada, la banalización, los vicios, y otras lacras, hayan sido abolidas.

No. Les dejamos el mundo donde el hallazgo de "Palito de Coco" es una noticia de primera plana; y no así la realización de la Semana de la Poesía, justo cuando el poeta mexicano Eduardo Lizalde afirma que "la poesía es una bomba de tiempo. Tarda mucho en ser digerida".

Eso, les estamos dejando un mundo sin Poesía. Quiero decir, un mundo hueco, enajenado, que mira más hacia Marte que hacia los que no tienen qué comer. Un mundo sin décimas y sonetos, sin jarchas ni romances, pero eso sí repleto de letreros en inglés, de música de mal gusto y de paradigmas de belleza artificial. Un mundo donde a ¿la mayoría? de las mujeres un Poeta les parece un pobre payaso; ser romántico es ridículo; y regalar flores una bobería de marca mayor. Un mundo donde la belleza y la sensibilidad están siendo desterradas y en cambio, cuando más instrumentos de comunicación tenemos más incomunicados estamos.

Queridos niños de ahora y del futuro: perdónennos. ¡Ojalá ustedes sepan rescatar la Poesía!

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