EÑE
| 21 MAR 2017, 12:00 AM

No es chivo sin ley


Hay contextos concretos en la lengua que nos hacen dudar a la hora de escribirlos correctamente. Uno de esos contextos son las palabras que incluyen el diptongo –ui–. Lo encontramos en el participio de los verbos que tienen la terminación –uir: destruido, participio de destruir; concluido, participio de concluir; huido, participio de huir. En estos participios suele asaltarnos la duda de si usar la tilde o no. Cuando nos suceda siempre podemos acudir a la regla ortográfica. Todos estos participios son palabras llanas terminadas en vocal (o en ese, si los escribimos en plural) y siguen escrupulosamente la regla que establece que las palabras llanas (con acento en la penúltima sílaba) no llevan tilde. En todos ellos el diptongo –ui– es el núcleo vocálico de la penúltima sílaba. Es incorrecto, por tanto, escribir Han *concluído las sesiones, Hemos *destruído todo lo que quedaba en pie; o Habían *huído a través del monte, como tantas veces encontramos.

Si el mismo diptongo aparece en una palabra esdrújula, ya saben aquellas que tienen el acento en la antepenúltima sílaba y se tildan siempre, actúa como cualquier otra vocal; sigue la regla: Tuvieron que vender su casa después de construírsela con mucho esfuerzo; Cuídala, que lo necesita; Después de atribuírselo en público, reconoció que el mérito no le correspondía. Si nuestro diptongo protagonista de hoy es el núcleo vocálico de la última sílaba de una palabra aguda acepta la tilde que le corresponde sin rechistar: Lo excluí de la lista; Me recluí en casa para terminar el trabajo.

Para concluir: el diptongo –ui– se respeta; no es un chivo sin ley. Sigue las reglas que le marca la ortografía de la tilde, como deberíamos hacer todos.

@Letra_zeta

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