Sociedad|12 oct, 00:37 AM|8|POR Ana Peguero

Álvaro Bonnelly: "El mejor vino es el que te deja sin palabras"

Saber de vinos es un requisito imprescindible en las relaciones sociales, tarea que para muchos resulta complicada. Es por esto que el joven dominicano Álvaro Bonnelly ha decidido compartir, a través de Youtube, sus conocimientos para demostrar a la gente que saber de vinos es más fácil de lo que se piensa.

"The wine cowboy" es el pseudónimo de Álvaro en la internet. Es graduado de hostelería en la Universidad de Birmingham, United Kingdom, y a sus 22 años está logrando un hueco en el mundo de la enología.

Catar un vino requiere de intuición, una sensibilidad especial y un paladar adecuado explica Bonnelly, quien de manera sencilla te ayuda a lograr la combinación perfecta entre el vino de cada región y los diferentes tipos de comida.

Actualmente trabaja como guía y chef privado en el Chateaux Soutard en la región de Bourdeaux, Francia.

Para disfrutar del vino no hay que ser un experto. Aunque cuanto más aprendemos, más lo disfrutamos. ¿Qué debemos saber para mejorar nuestros conocimientos sobre el vino y saber apreciar mejor sus cualidades?

Es una simple cuestión de utilizar los sentidos y reflexionar sobre lo que uno esta bebiendo. Intentar analizar qué sensaciones te transmite, tanto en el olfato como en boca sin agobiarse por intentar "adivinar" si un vino sabe a lo uno o a lo otro, simplemente degustando un vino y analizando en qué parte de la lengua hace mas efecto (punta dulce, lados acidez, parte de atrás amargo) podemos empezar a descifrar de qué tipo de vino se trata.

Si además se conocen un poco las características mas importantes de las variedades de uva que se toman, mejor que mejor!

A la hora de catar un vino hay tres pasos a seguir. Primero, el color del vino (hablando de tintos) que nos va indicar la edad del vino, si se trata de un vino con un color morado oscuro estaremos hablando de un vino muy joven; mientras que si estamos ante algo más anaranjado y clarito estaremos hablando de un vino que muestra cierta edad.

En segundo lugar está el olfato, que a su vez se divide en tres pasos, primer olfato, remover el vino dentro del vaso para liberar los aromas, y el segundo olfato, donde deberíamos sentir una diferencia. Aquí es donde la gente se siente más incómoda, porque les cuesta identificar a qué huele una cosa o la otra.

Álvaro aconseja "no obsesionarse con intentar adivinar si se trata de aromas a frambuesa, pimienta o canela, sino concentrarse en sensaciones, intentar asociar el vino con algún recuerdo es siempre lo mas fácil, bueno y por supuesto catar muchos vinos diferentes. La práctica, como en todo, hace la perfección.

A la hora de elegir, hay ciertos elementos a considerar para determinar la calidad del vino. EL grosor de las lágrimas, el color, la complejidad de aromas y sabores. "Yo personalmente he llegado a la conclusión de que el mejor vino es el que te deja sin palabras".

Si te toca hacer el papel de anfitrión, ¿qué vino escoger dependiendo del banquete?

El maridaje del vino con la comida es mucho más complejo que simplemente un tinto con carne y un blanco con pescado. Aquí algunos consejos:

Costillar de Cordero: Tintos (cabernets sauvignon y franc o syrah), vinos con cuerpos completos, ligeramente taninos y perfumados, Los burdeos de medoc o margaux por ejemplo

Entrecot: Tintos con buena estructura alcohólica, y frescos, ácidos, para equilibrar la grasa de la carne, vinos de toscana o saint emilion.

Atún: De los pocos si no el único pescado que podemos maridar con tintos, aunque con una estructura suave y ligera, frescos en boca, hablamos de un pinot noir de borgogna.

Salmón: Blanco, ácido, perfumado, un sauvignon blanc de loire, aromático.

Cheddar/parmesano: Un blanco graso, rico en alcohol y persistente a la vez, como un chateauneuf du pape por ejemplo, o un barolo italiano.

Chorizo: Tinto, redondo, fresco, y tanino para contrarrestar la grasa del chorizo.

Salsa arrabiata (tomate picante): Tintos redondos, dulzones, con cierta edad, para relajar el picor de la salsa.

Carbonara: Blanco afrutado, buena estructura alcohólica.

Caviar: Aunque sea un cliché, es verdad, el caviar va de maravilla con el champagne, que gracias a su frescura y persistencia equilibran la grasa y salinidad del caviar.

 

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